Hace unas semanas tuve el placer de leer un artículo publicado por un exnadador de nacionalidad canadiense. Su contenido me pareció tan real y gracioso cuando lo leí, que me encantaría compartirlo con todos los lectores de esta columna que se pueden identificar como nadadores o atletas familiarizados con la natación.
Traducción del artículo escrito en mayo de 2013 por Olivier Poirier-Leroy
La natación es un regalo en muchas formas. Seguramente nos sentimos como si hubiéramos perdido muchos momentos; las historias de las fiestas del fin de semana que tenemos que escuchar el lunes por la mañana (que casi nadie recuerda completamente) y cuando nuestras cabezas se chocan contra la pared cuando no colocan a tiempo las banderolas para el estilo dorso. Pero esas pequeñas cosas parecen triviales, vacilonas, o totalmente irrelevantes en los años después de que decidas colgar tu vestido de baño.
Pero con esas percibidas pérdidas, vienen recompensas abrumadoras. Algunas de las cosas son aparentes mientras estamos compitiendo todavía; la camaradería de no tener que hacer un examen porque estás viajando por una competencia, ser la única chica o chico en la escuela con un extraordinario set de abdominales. Hay otras cosas que toman tiempo en apreciarse, y te llegarán lentamente, profundamente, y en momentos inesperados.
Después de muchos años mirarás atrás y recordarás tus días de nadador con mucha nostalgia. Aquí hay cinco maneras en que la natación seguirá influenciando tu vida a lo largo del camino.
1. Eres parte de una comunidad extraordinaria. Estamos separados por unas cuantas categorías. Es una grandiosa fraternidad, pero aún mayor, ya que todos tenemos la dicha de compartir la experiencia de las dobles sesiones por día e incontables fines de semana en piscinas poco ventiladas y algunas a veces poco limpias. Esta comunidad se extiende fuera de la piscina, y te darás cuenta muchos años después.
Aún teniendo 10 años fuera de la natación competitiva puedo ir a una competencia local y encontrarme unas cuantas caras familiares, desde entrenadores, hermanos/hermanas de amigos y personas con las cuales competimos en algún momento. A veces hasta algunos oficiales que todavía están activos, que se quedaron en el deporte, aún cuando sus hijos se retiraron. Y hasta la próxima generación y la longevidad de algunos que no tienen compromiso con el deporte, pero que lo aman, y esto es un testamento que nos une y nos hizo crecer con este deporte.
2. El ejercicio y estar en forma nunca te intimidarán. Esto probablemente es algo que ya sabías. Has pasado por los entrenamientos del diablo, las prácticas de 10x1,000 en Año Nuevo, que no se comparan a ningún reto físico. Los nadadores tenemos un acondicionamiento cardiovascular increíble, y como tal, cuando otros atletas de otros deportes se quejan sobre sus prácticas, las quejas caen en oídos sordos.
3. La disciplina y la fortaleza mental que acumulaste como nadador te servirán siempre. Disfrutarás de no tener que madrugar a las 4:30 a.m. para la práctica mañanera después de haber dejado la natación competitiva. Esto te lo aseguro.
Pero la disciplina de madrugar siempre estará contigo, lista para aflorar cuando encuentres alguna otra cosa que te apasione.
4. El síndrome de “qué hubiera pasado si yo…” aparecerá cuando llegan las Olimpiadas. Yo llego a este punto y difícilmente puedo disfrutar de ver las competencias de natación y los eventos que solían ser mi especialidad. Pensamientos como “si mi hombro no se hubiera lastimado…” siempre salen a relucir. Evita estos sentimientos de lamento, asegurándote de dejar todo en la piscina para que no veas las Olimpiadas 10 años después y te imagines si pudieras volver a ponerte en forma para competir en Río 2016. No importa las expectativas que tengas para tu carrera de natación, ya sea que vayas a las Olimpiadas o a buscar alguna beca para el equipo de tu colegio, o solamente hacer el equipo para un viaje en el verano, aprovecha las oportunidades de viajar, la competición y la camaradería que la natación ofrece.
5. La piscina siempre será nuestra casa. Tú siempre serás un nadador. La gente juega basketball , football o hockey . Pero tú eres un nadador. Es un deporte que mucha gente no entiende o aprecia hasta que lo ven en las Olimpiadas, y está bien. Deja que ellos tengan sus deportes, que la natación siempre será profundamente nuestra.
Les tocará a los grupos de edades luchar para lograr su primera clasificación. Para los jóvenes que tratan de hacerse notar por programas de universidades. Para los atletas que compiten en las Olimpiadas, felices de estar allí. Desde los grupos de edades hasta un recordista mundial, el deporte nos pertenece, y aunque a veces pataleamos diciendo que "todos los otros deportes se llevan la atención", en muchas maneras deberíamos estar contentos con nuestra posición en el deporte.
Aún en este día, la natación se siente “mía”, como un sentimiento imposible de evitar. El silencio de la piscina, la tranquilidad de un carril vacío, la quietud de la línea negra, siempre serán míos. Tuyos, nuestros.