La Liga de Fútbol Americano ha cerrado sus puertas de cara a la temporada 2011, al menos de momento. Y todo porque los dueños de las franquicias y los jugadores no han llegado a un acuerdo para renovar el convenio colectivo y el reparto de ingresos.
Si el fútbol es el deporte más popular en Europa y mueve cantidades ingentes de dinero (no hay más que recordar los 94 millones que costó Cristiano Ronaldo); el fútbol americano es un negocio en el que se mueven unas cifras que podrían finiquitar la crisis. Tanto, que los ingresos que genera la liga se sitúan entre los 9000 y los 10000 millones de dólares anuales.
En EE.UU., las grandes ligas: NFL, NBA, NHL... se rigen, a diferencia de Europa, por unos convenios colectivos firmados entre los profesionales y los dueños de los equipos, acuerdos en los que se negocian asuntos tales como los límites salariales, los seguros médicos y el reparto de los ingresos publicitarios.
El porqué del desacuerdo Así, cada cierto tiempo toca revisar dichos acuerdos y es aquí donde surgen las disputas, pues ni unos ni otros quieren ceder un ápice de lo que ganan. En la negociación para renovar el convenio actual, los directivos, con el fin de, según ellos, hacer frente al costo de la crisis, exigían llevarse 1000 millones más (actualmente, de los 9000 millones que se generan, los jugadores perciben un 60%), pero los deportistas se negaban hasta que no se hicieran públicas las cuentas de las 32 franquicias y que, de esta forma, demostraran la mala situación económica.
La falta de acuerdo entre las partes ha propiciado que los jugadores hayan anunciado el temido 'lockout' o cierre patronal hasta que haya una solución. Algo que, a corto plazo, parece poco probable después de que las dos ampliaciones en los últimos 16 días en el plazo de negociación no hayan servido para nada.
Ni siquiera la mediación del Gobierno de EE.UU. (la buena marcha de la liga propicia mayores flujos de dinero y la creación de empleo) ha ayudado a que se acercaran posturas.
Sin embargo, lo peor puede estar por venir. Con la NFL suspendida hasta nueva orden, todas las miradas se centran en la NBA, cuyo convenio finaliza el próximo 30 de junio y las partes están más alejadas de lo que todos querríamos, lo que podría derivar en otro 'lockout', y EE.UU. se vería privado de sus dos mayores competiciones en la misma temporada.