Puede que su dorsal 37 indique que aún sigue siendo jugador del filial, pero Cristian Tello (Sabadell, Barcelona, 1991) es de facto miembro de pleno derecho del primer equipo azulgrana, al que llegó la temporada pasada gracias a Pep Guardiola y a la plaga de lesiones que azotaba a la delantera azulgrana. Sin embargo, aquella chispa inicial que le ayudó a marcar a los nueve minutos de su estreno en Liga ante el Villarreal, o que le erigió en revulsivo habitual gracias a su desborde, verticalidad y velocidad, fue menguando a final de temporada, especialmente tras el Clásico en el que el Bara dijo adiós a la soñada remontada liguera. Titular inesperado en aquel trascendental partido, el canterano desperdició varias ocasiones claras de gol que envió, literalmente, a la grada. Pese a ser de los pocos destacables aquella tarde, la sorprendente apuesta de Pep acabó sabiendo a experimento fallido.
Unas pocas semanas antes ya le había reprochado sonoramente sobre el césped de San Siro aquella fallida acción. "Es normal que nos echen bronca a veces. Bueno, que nos corrijan, bronca tampoco", opinaba el también canterano Isaac Cuenca. "Nos ayuda a seguir mejorando y a levantar la cabeza y ver esos pases que aún no vemos", añadió. Poco faltó para que Tello, no obstante, abandonara el barco. Novias no le faltaron, siendo objetivo de equipos como Atlético de Madrid, Liverpool o Valencia. Y el Bara no veía con malos ojos una cesión. Pero el jugador se negó a abandonar su sueño por segunda vez. Llegado al Barcelona con doce años, alcanzó a marcar 64 goles en una temporada como delantero centro, pero su progresión se estancó y se vio obligado a abandonar La Masia.
Tras un año en la Damm, fichó por el juvenil del Espanyol y ascendió al filial blanquiazul, donde recibió ofertas del primer equipo, Villareal, Real Madrid y, de nuevo, el Bara. No se lo pensó y optó por regresar al filial azulgrana, en Segunda División.