Leo por estos días un hermoso ensayo, no hay otra palabra, de la doctora Patricia Pizzurno, a la sazón Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2010: “Memorias e imaginarios de identidad y raza en Panamá siglos XIX y XX”. Seis capítulos sustanciosos, que funcionarían, si su conocimiento fuera más extendido, como un nuevo referente de por qué los panameños somos como somos y nos tratamos como lo hacemos, proclives a la auto flagelación y auto descalificación.
En fin lo que quiero destacar es el capitulo donde se destaca la pregunta: ¿Sabéis que es la patria? Pregunta que hiciera el Dr. Octavio Méndez Pereira, en la adolescencia de nuestro país. Su respuesta es un legado, que llegó en un periodo de desarraigo, cuando los habitantes del territorio, oriundos de todas partes y pertenecientes a ninguna, necesitaban pensamientos que los hiciera comunes, pues para entonces no éramos ni colombianos, ni españoles, ni antillanos, ni blancos, ni negros, ni mestizos, sino una heterogeneidad que necesitaba homogenizarse.
He aquí la respuesta: “Es lo que flota en el pliegue gentil de la bandera, es el ritmo vibrante y marcial de nuestro himno, es el lema noble y generoso de nuestro escudo… la patria es la lengua nacional en la que hicimos las primeras confidencias de amor… es el cariño que siente el hombre por el suelo en que nació y al cual se halla ligado por recuerdos y esperanzas”.
Hacia 1908 se redacta la primera Historia de Panamá (Sosa y Arce) con el fin de organizar la memoria nacional. “Omitiendo ciertas efemérides”. Por ese camino vamos todavía…
En esa misma línea de pensamiento Rodrigo Miró dejó dicho: “La literatura es expresión de valores humanos, instrumento que ayuda a la mejor comprensión del SER intimo de un pueblo”. De hecho la poesía panameña pauta cada momento de la historia del país. La poesía ha contribuido a dibujarle su rostro de heroísmo y rebeldía así como su perfil de amor o su dolor en días aciagos: Qué otra cosa es el Canto a la Bandera, Patria, Al cerro Ancón, Pro mundi beneficio, A Panamá, Panamá defendida, Soberana presencia de la patria, así como las Marchas Panamá, La bandera panameña, Colonia Americana ¡No! Panamá Primero, Himno de Acción Comunal y Panamá Soberana. Cada una hija de una emoción que estremeció y motivo a la acción a los hijos del tiempo en que fueron concebidas. Ciertamente la poesía nunca canta en vano.