La Liga Inglesa se globaliza, desplaza a la española, atrae a los mejores jugadores y técnicos de fútbol y se convierte en el mayor espectáculo del mundo.
Siempre hay un nostálgico lamentándose de que la inmigración extranjera contamina la pureza de la vida nacional. Es el caso de Howard Wilkinson, presidente de la Asociación de Entrenadores de la Liga Inglesa, que reaccionó indignado al nombramiento de Juande Ramos como DT del Tottenham Hotspur, club londinense por el que acaba de abandonar el Sevilla. "¡Esto se está convirtiendo en Hollywood!", explotó Wilkinson.
Se equivoca. Ya lo es. La Premier League Inglesa se ha convertido en el espectáculo más grande del mundo y si la gente que lleva las riendas del fútbol español no se espabila, la liga de las estrellas quedará relegada a un oscuro segundo plano.