CUANDO los rayos del sol empezaban a traspasar los orificios de las ventanas ornamentales, después de una madrugada lluviosa, el pelotero Luis Durango hizo acto de presencia en el viejo edificio de Cabo Verde en Curundú.
Tras tomarse unos minutos para saludar a varias de sus amistades que residen en el lugar, Luis emprendió el acostumbrado camino que lo llevaría hasta el cuarto piso del multifamiliar. Y es que en esa planta se encuentra ubicado el apartamento en el que Luis se crío.
No es un lugar muy amplio, pero sí acogedor. Los cuadros que adornan las paredes y los trofeos que se posan sobre el mueble donde está ubicado el equipo de sonido le dan a ese espacio físico un exquisito aroma de béisbol.
"Es aquí donde yo he vivido desde niño", manifestó Luis en el momento en el que abría la puerta de su humilde residencia. "Desde este lugar salía para el estadio con mi hermano, para ir a jugar béisbol", agregó la nueva promesa del béisbol criollo, al tiempo que trataba de crear espacio entre los muebles del comedor.
Estar todos los días en su morada le permiten a Durango mantener encendido ese deseo de llegar a las Grandes Ligas, para así poder sacar a su familia de la pobreza y poder cumplir el sueño de su pequeño hijo, Luis Jr., de tan solo cuatro años.
"Mi hijo me dice que él quiere montarse en un avión. Yo le dije que algún día, Dios primero, yo le voy a cumplir ese sueño", recalcó el prospecto de los Padres de San Diego.
Aparte del pequeño Luis Jr., su hija Maylin, su madre Cecilia y su padre Ariel también se han convertido en la inspiración del jugador.
"Siempre pienso en Dios, en mis padres y en mis dos hijos. Por ellos es que doy hasta el 200 % para seguir adelante, ya que esta carrera (pelotero profesional) no es fácil y hay mucha competencia", expresó.
Al menos por el momento, Luis parece encaminado hacia grandes cosas. En esta campaña 2007, jugando para el equipo Eugene Emeralds de la Liga del Noroeste, Categoría Clase "A" Corta, Durango acumuló promedio de .367, logrando así su segundo título de bateo en las ligas menores.
"Yo sólo me dediqué a hacer mi trabajo para que ellos (Padres de San Diego) vean que yo puedo jugar en un nivel más alto. Quiero seguir pa´ lante y en un futuro no muy lejano llegar a las Grandes Ligas", dijo el atleta.
Según el propio jugador, gran parte de su éxito también se debió a su rapidez en las piernas. "Tengo una ventaja de que corro mucho y cualquier toquecito que daba llegaba a base", explicó.
Basado en la rapidez de Durango, los Padres de San Diego parecen tener grandes planes con el jugador. "Están trabajando mucho conmigo en el recorrido de bases, ya que ellos (Padres) quieren que yo sea el mejor corredor del equipo. También que sea el mejor tocador, para ver si en un futuro pueda robarme cuarenta o sesenta bases al año", comentó.
En octubre, Durango viajará a Colombia para jugar en la Liga Profesional de Béisbol de ese país.
Durango fue campeón bate en la Liga de Arizona (Categoría Rookie), en el 2006, con un promedio de .378 (54 hits en 153 turnos).
La promesa de un "Padre"
Bateando para salir de la pobreza, Durango es la nueva sensación del b'e9isbol panameño.