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La quisquillosa perfección

“La perfección se logra al fin, cuando ya no hay nada que obtener” Antoine de Saint-Exupery


Querida amiga: He leído con interés tus reflexiones. Disiento con varios de tus conceptos. Veamos: me parece que una idea puede estar respaldada, conformada por otras, pero no “ser” otras. Cuando dices que la perfección es infinita, estás dándole muchas formas (infinitas nada menos) cuando, en verdad, debe ser única en su especie. Por ejemplo: la forma perfecta de una circunferencia rosada no puede ser sino una circunferencia. Si la imaginación intenta perfeccionarla cuadrándola, fallará irremediablemente. Dices que es un camino lleno de espejismo. No, amiga, la perfección no es camino, es llegada, es la meta alcanzada, es la arribada del barco a su puerto último. No tiene más rumbo que seguir, ha llegado. El barco, sin más fletes, se desarma. Aseguras que esos “espejismos nos impulsan a seguir vivos y apasionados”. Estás confundiendo lo que puede ser con lo que ya es. Lo que nos impulsa es el “deseo” de la perfección, no la perfección en sí. Igual sucede con la esperanza.

No aceptas que la perfección sea aburrida. Te pido que la mires como algo que ya no puedes cambiar y tampoco permite que la toques, porque la dañas. Al convertirse en hecho, la perfección para mí se torna aburrida, ah, pero si me hace morisquetas desde el horizonte, alborota mis ansias de aventura.

La perfección es tan vanidosa que no admite compañía. Exige quedar congelada en su nicho. La perfección es lo más alejado a la “chispa de la creación” porque ésta es arranque incontenible, intento, hazaña, reunión magna de la voluntad con el talento para hacer, rehacer, crear, recrear. La perfección, si es que alguna vez se logra, es cosa estática, inerme, como ya te dije, fría. Utopías, ideales, y perfección deben ser inalcanzables. El reto para una vida pensante, insisto, no es llegar a la perfección, es buscarla, ir hacia ella.

 

Personas perfectas no soportan a personas tan imperfectas como yo, pues podemos contaminarlas. Por eso nos rechazamos mutuamente. Los perfectos deben estar en su pedestal, fuera del alcance de Chichombolo y su pandilla, que están hasta el tuétamo del virus de la imperfección.

Caray, me pusiste a pensar, gracias. Y gracias por compartir y discutir conmigo tus ideas.

Sigue pensando, amiga inteligente y linda, no dejes que lo que te diga este viejo desaforado detenga tu flujo de maravilla, precisamente, quiero lo contrario, dejarme arrastrar por el chorro luminoso de tus ideas.

 

Neco


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621878
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América