Una raqueta olímpica. ¡Así como lo escuchan! No es ninguna exageración. El 10 Colegial ha descubierto un diamante en bruto: por pulir, por admirar.
Dentro de la congestionada metrópolis, existe una promesa del tenis de mesa que podría darle a Panamá un puesto dentro del selecto grupo de los masters de esta disciplina a nivel mundial.
Es hora de empezar el recorrido y David Rosas no vacila en emprender el camino que se abre con algo de dificultad, pero con el entusiasmo necesario para superar las barreras que derrumbará a punta de raquetazos.
Ninguna expectativa hubiera surgido en torno a David sin el apoyo y la influencia de sus hermanos. Estos chicos, amantes también del ping pong, fueron los que indujeron a quien fuera la raqueta número uno de Panamá en la categoría sub-13. Digo fuera porque cumplido los 13 años, el pasado 29 de diciembre (¡Feliz Cumpleaños, David!), comenzaría a formar parte del grupo de los sub-15, siendo por edad, el menor de su nueva categoría; a pesar de eso, comparte con sus compañeros mayores el placer de ocupar uno de los primeros lugares de la clasificación nacional del tenis de mesa.
Después de que David confesara al 10 Colegial que juega todos lo días, vino a nosotros la siguiente interrogante: ¿Y cómo haces con la escuela?
“En época de escuela trato de ocuparme primero de mis tareas y sólo después de esto tomo mi raqueta y comienzo a practicar”, manifestó David sólo para satisfacer la duda del curioso interrogador.
Reto: México 2009
El 14 de este mes, David junto a siete compañeros volarán raquetazos en territorio azteca. Es la oportunidad de oro para que David demuestre lo que tiene y cuánto valen sus reflejos felinos.
“He jugado en El Salvador y en Honduras, pero este será un torneo muy difícil. Como siempre, daré lo mejor de mí para dejar en alto el nombre de Panamá”, dijo David, a lo que el ansia por retomar la raqueta y seguir jugando lo invadía en plena entrevista.
Desde la Academia Ping Pong Panamá en El Dorado, su sitio de práctica, una tras otra, las pelotas fueron bombardeadas por “la raqueta” que no sólo ve el deporte como un simple pasatiempo. Su pasión trasciende cualquier pasatiempo. Es más, ir a Asia, con su familia, resulta una posibilidad que David no deja de considerar para hacer una carrera profesional en esta disciplina, en la que Panamá, todavía, se presenta ante el mundo como un niño en pañales.