La Nación panameña tiene una historia fascinante y maravillosa. En sus quinientos años de su devenir épico, desarrolla una lucha permanente por la libertad.
Quibián, Urracá, Bayano, Felipillo, Pedro Prestán, León A. Soto, Victoriano Lorenzo coinciden en afirmar el ideal de pertenencia a su suelo patrio.
Con el Canal estadounidense nos enfrentamos a la prepotencia de la política colonial del Big Stick. Desde 1904, con el nefasto Tratado Hay-Bunau Varilla del 18 de noviembre de 1903, se da la ocupación militar del corazón geográfico de Panamá, la conocida Zona del Canal.
El Coloso del Norte sustituye nuestra bandera por la de las barras y las estrellas para asegurar su expansión imperial. Pero, desde ese mismo instante, surge la determinación de los panameños de confrontar su arrogancia y poner fin a la perpetuidad de su presencia en la zona canalera. La perpetuidad solo les duró 97 años.
Guillermo Andreve y la generación de Acción Comunal levantan la bandera de la plena jurisdicción institucional en nuestro territorio. En 1947, la Federación de Estudiantes de Panamá plantea el rechazo al Convenio Filós-Hines y a la pretensión de Estados Unidos de establecer más de 136 bases militares en todo el país.
Luego, la Generación del 58 siembra banderas en la Zona del Canal, con la “Operación Soberanía”, del 2 de mayo de 1958, y la Marcha Patriótica del 3 de Noviembre de 1959. Pero esa saga histórica se llena de gloria con la gesta del 9 de enero de 1964, cuando los institutores del Nido de Águilas renuevan la lucha por la soberanía y marchan pacíficamente al enclave canalero para exigir el cumplimiento del Acuerdo Kennedy-Chiari de 1963 de izar nuestra enseña nacional en todos los sitios públicos del territorio colonizado.
La estulticia de los “zonians” provoca la masacre del 9, 10, 11 y 12 de enero de 1964. Los colonialistas, al menospreciar nuestro coraje, heroísmo y dignidad, se niegan a cumplir lo pactado, oponiéndose al derecho de los panameños de enarbolar nuestra bandera en la Gran Zanja.
Los mártires y héroes de esa proeza nos recuerdan que no se puede avasallar a una nación como la panameña.
El 9 de Enero es la saga por rescatar el honor mancillado por el infame tratado del Panamá Cede de 1903 y el Artículo 136 de la Constitución de 1904, que avalaba la intervención militar en nuestro territorio.
El 9 de Enero, la Nación ocupada se levantó con osadía homérica y puso fin al protectorado del área canalera.
En oposición al patriotismo de opereta del Panamá político, recordamos la acción patriótica de enero de 1964 con un homenaje emocionado a Panamá y a su juventud insobornable. En cada panameño, hay una bandera enclavada en un corazón que reclama justicia, ese es el significado del 9 de Enero.
Nota.Recomiendo la lectura en Memoria de mis memorias,del ensayo La patria estudiantil panameña, y en Los rostros del tiempo,el ensayo Panamá, una nación de palabras. Además, la novela El Desenterrador,de Ramón Fonseca Mora, hace referencia a los trágicos sucesos del 9 de Enero.
Es importante consultar también Misión a Washington,de Miguel J. Moreno.