La programación de carreras correspondiente al último fin de semana tuvo como novedad el hecho de que pudieron programarse más de las 24 carreras que por contrato deben presentarse todas las semanas, como mínimo.
En total hubo 26 competencias, incluido el Clásico Junta de Control de Juegos, que se realizó ayer con la participación de los mejores ejemplares del patio.
Queremos suponer que esta buena nueva (la cantidad de carreras) obedece a que los dueños y entrenadores han comenzado a responder al nuevo sistema de handicap y que la salud de población caballar está en franco ascenso.
Estas son buenas noticias para el espectáculo desde cualquier dimensión que se aprecie, puesto que significa que los apostadores tendrán más de donde elegir, la empresa operadora mejorará sus ingresos y un número mayor de profesionales cobrarán premios.
Ojalá esas 26 carreras no hayan sido una excepción y que en el futuro esto sea la regla.
Entramos en el segundo semestre del año y, por ende, de la temporada. Recuperar lo perdido es imposible, pero aprovechar lo que plantea el futuro siempre es posible.
Queda por delante la etapa más intensa del calendario de clásicos, el estreno de los potros que están en entrenamiento y que los caballos se vayan acomodando con base en la nueva reglamentación.
De ahora en adelante se verá quiénes están dispuestos a seguir apostando por este deporte que sirve de sustento a muchos, y quiénes únicamente sirven como pescadores en río revuelto.
La suerte está echada.