A veces miro mi vida y la imagino como un instrumento para medir lo que he alcanzado y lo que me debo. Es obvio que si uno se dedica a escribir espera que ese ejercicio le brinde tarde o temprano ciertas recompensas. En mi caso ha ocurrido, lo cual agradezco en cada respiración.
Claro que me hubiera gustado ser autor de los Pollitos d +++icen pío, pío, pío, cuando tienen hambre, cuando tienen frío… Contar con ese crédito, como dice la publicidad, no tiene precio. La sencillez, lo lúdico de la canción, la delicia que es oírla de voces infantiles y además ¿quién no la conoce?
El poema Los zapatitos me aprietan, tiene un lugar especial en el corazón de casi todo el mundo.
Este texto debe ser centenario ya, pues mi abuela Amalia me lo enseñó, en lo que suele llamarse “mi más tierna infancia, y por razones de calendario ya pasé la edad media.
El poema no es viejo es antiguo y jamás se me olvida. Las razones para prevalecer luego de tanto tienen que ver con el afecto, el acento que lo acerca a uno al cariño de mamá y por el derroche de ternura.
Todo lo que he escrito, lo que me ha tocado leer, o ver necesariamente se arrodilla ante la majestad de los versos empleados en la cancioncilla y el poema. Eso se llama trascendencia y provoca celo y envidia, pues como escritor quisiera haber tenido el talento, la imaginación y la creatividad suficiente para haber merecido ese silbo de las musas.
Las medias me dan calor… traduzco calor por abrigo más que como la incomodidad que nos da el sol. …y el besito que me dio mi madre lo llevo en el corazón. Qué otro espacio del cuerpo puede albergar un beso de la madre. Eso se lo lleva uno del pañal a la mortaja y ¿Quién desprecia este botín?
La universalidad de El Padre Nuestro, la especificidad de las nanas y las canciones de cuna: Dale, dale, dale, dale en la mocita, en la cabecita… Se me estruja el alma y las lágrimas se me escapan de puro gusto.
De vez en cuando mirar la infancia propia es una fiesta para la memoria porque es sabroso recordar las primeras veces que hicimos algo, aunque siempre digo que la primera vez luego de la primera vez también es la primera vez.