Con las miradas en el piso, como buscando una explicación, los argentinos vivieron una jornada para el olvido después que su selección de fútbol quedó ayer eliminada del mundial de Corea y Japón al que había llegado como uno de los máximos favoritos.
Los bares abarrotados de gente para ver en pantallas gigantes las instancias del encuentro que empató 1-1 con Suecia, quedaron rápidamente desiertos después de que el árbitro Ali Bujsaim, de los Emiratos Arabes, anunció el final del partido.
Los incontenibles llantos de mujeres y hombres enfundados en casacas albicelestes coincidieron con las imágenes de sus compatriotas en el estadio de Miyagi, donde Argentina acababa de enterrar la ilusión de luchar por su tercer título mundial.
Un primer tiempo con innumerables llegadas producto de un juego efectivo y prolijo hizo entusiasmar a los hinchas que irrumpieron en un "Vamos Argentina" como una forma de darle ánimo al equipo a miles de kilómetros de distancia, para quebrar la buena tarea del arquero sueco Magnus Hedman.
El momento más tenso se produjo cuando Anders Svensson, a los 59 minutos, clavó un preciso tiro libre que daba la clasificación a su equipo y dejaba afuera de la puja a los argentinos.
Pero los gritos de alegría y esperanza de que todavía se podía llegaron con el gol de Hernán Crespo a los 88 minutos, al convertir el empate tras tomar un rebote del penal que el infalible Magnus Hedman había rechazado a Ariel Ortega. "Vamos todavía... vamos vamos... Argentina.. vamos vamos, a ganar", estallaron en un grito los hinchas.
Pero Argentina, que chocó constantemente contra una muralla sueca, no pudo revertir su suerte y todo de desvaneció con la culminación del encuentro. "Nos faltó suerte. Argentina manejó el partido, jugó muy bien y creó muchas situaciones de gol pero no tuvo suerte para definir", dijo uno de los hinchas tratando de encontrar una explicación al fracaso.
"Ellos (los suecos) llegaron una sola vez y nos hicieron el gol. Contra Inglaterra no merecimos ganar pero esta vez hicimos todo para hacerlo, pero la suerte no estuvo con nosotros", destacó por su parte otro hincha con el rostro pintado con los colores de la bandera Argentina.
En el momento de echar culpas, la mayoría coincidió en que Sebastián Verón no cumplió con las expectativas que generaron su inclusión en el equipo y que Pablo Aimar, su reemplazante, había sido el mejor en los tres partidos que jugó la selección.
También criticaron y trataron de buscar una explicación a la actitud de Claudio Caniggia, quien fue expulsado en el banco de suplentes aparentemente por un exceso verbal y posiblemente se haya convertido en el único jugador en la historia de los mundiales en ver la tarjeta roja sin haber jugado un solo partido.
"Verón jugó muy mal y Aimar fue el mejor, el que más puso y buscó y el que puso a Argentina de pie", fueron los términos coincidentes de los hinchas. Una eliminación argentina en la primera ronda no se producía desde el mundial de 1962 en Chile.
Para la estadística del Mundial de Corea y Japón, el equipo argentino venció en su debut 1-0 a Nigeria, perdió 1-0 con Inglaterra y empató 1-1 en su despedida ante Suecia. Pero seguramente lo que más recordarán los argentinos serán las lágrimas de Gabriel Batistuta y Crespo después del partido.
La tristeza invade a los argentinos
Todo un país lloró ayer, luego de finalizar empatado 1-1 el choque entre Argentina y Suecia que deja a los Sudamericanos fuera del Mundial de Fútbol.