Los amantes del deporte, tanto en Panamá como en el exterior, conocen a fondo la historia del más grande campeón mundial panameño, Roberto “Mano de Piedra” Durán, quien logró cuatro títulos mundiales, pero muy pocos saben de la forma en que se preparaba para alcanzar sus triunfos.
Valga recordar que Roberto “Mano de Piedra” Durán, apodo que le implantó el cronista deportivo Alfonso Castillo Coronado, debutó con un éxito rotundo en el exigente mercado norteamericano.
Fue una fría noche del 13 de septiembre de 1971 en el majestuoso Madison Square Garden, precisamente cuando otra de las glorias de nuestro país, el estilista Ismael Laguna pierde su corona de los ligeros ante el inglés Ken Buchanan.
Esa noche, luego de pasearse invicto, noqueando a la mayoría de sus rivales, el apoderado de Durán, Carlos Eleta Almarán, había tomado la sabia decisión de firmar la pelea contra el boricua Benny Huertas, quien estaba favorito en las apuestas.
No hubo caso. El público norteamericano y el panameño que vio el espectáculo por televisión sólo presenciaron acción durante 1 minuto y 33 segundos que duró la pelea, pues el hombre que nació el 26 de junio de 1951 en la Casa de Piedra de El Chorrillo, puso a dormir al boricua Huertas en el mismo primer asalto.
La alegría del fanático panameño duró poco, porque minutos más tarde, el llamado “Tigre de Santa Isabel” caía por decisión ante el inglés Buchanan, por lo que todos en Panamá aspiraban a que se concretara esa esperada revancha, que llegaría 9 meses después, o sea el 26 de junio de 1972.
Una vez aterrizó suelo patrio, Durán afirmó a los cuatro vientos que vengaría la derrota de su más grande ídolo, Ismael Laguna. Anteriormente “El cholo” había manifestado que fue precisamente Laguna su inspirador, cuando lo vio derrotar a Carlos Ortíz desde el muro del Estadio Juan Demóstenes Arosemena. Fue el 10 de abril de 1965 y Durán tenía apenas 14 años de edad.
En Panamá, en aquella época de gloria para el deporte panameño, se le dieron todas las facilidades al gladiador panameño.
Aquel Durán juguetón, vivaracho y travieso quedaba atrás, para darle paso a un boxeador mucho más mesurado, con la mente puesta en la victoria ante el inglés. A partir de allí, se inició la fiebre de respaldar a Durán en cada una de sus presentaciones. Fue el único que a través del tiempo paralizó todos los hogares. Los comercios cerraban temprano y las fiestas eran continúas y prolongadas.
Nuestras posteriores entregas traerán anécdotas, comentarios e intimidades de quienes siempre estuvieron en la esquina del tetracampeón mundial panameño, como el caso de Néstor “Plomo Espinoza” y Alfonso Castillo, quienes , dialogaron con El Panamá América, relatando algunas de las muchas vivencias que experimentaron con ese extraordinaria gladiador, quien dejó las calles al lado de su inseparable amigo y guía, “Chaflán” para convertirse en lo que es hoy, uno de los más grandes del boxeo mundial de todos los tiempos.
Para muchos de sus seguidores, la actitud, la perseverancia y las ganas de abrirse paso en el mundo de este viril deporte, permitieron siempre que Durán subiera a las cuatro cuerdas en condiciones realmente óptimas, para desarrollar su plan de pelea, incansable y aguerrida apenas tocaba la campana.
El acondicionamiento que seguía Durán era metódico, científico y riguroso. Se decía en esos tiempos que tenía varios médicos a su servicio a tiempo completo. Su mentalidad y ansias de victoria era tan grande que acostumbró al fanático panameño a no verlo perder.
Era realmente un espectáculo presenciar las prácticas del cholo panameño, quien le gustaba guantear y saltar soga con fondo musical de salsa. En algunas países, cuando la fama del chorrillero trascendió, los gimnasios se abarrotaban de fanáticos para verlo, tocarlo y pedirle autógrafos.
En la esperada pelea con Buchanan por el título de los Ligeros, el examen oficial exigido por los Reglamentos de la Comisión Profesional del Estado de Nueva York, se realizó en la ciudad de Grossinger, cerca de Nueva York. El médico en aquellos tiempos, Edwar Klaenman, luego de examinar a ambos púgiles, se mostró asombrado de la condición física del retador e invicto panameño, apodado por su fuerte pegada “Mano de Piedra” Durán.
Klaenman señaló a los medios de prensa que Durán era un joven que con sus 21 años de edad, poseía un organismo de primera”. Es más, el médico neoyorquino indicó que el panameño en los momentos en que le eran examinados los pulmones le dijo a él en forma sonriente y en español: “tengo condiciones y respiración para ir hasta 90 asaltos y que eso lo sepa Buchanan”.
“Es un joven muy confiado y alegre y creo que será un gran problema para el inglés Buchanan en la noche del lunes”, terminó diciendo el médico Kinenman. Buchanan era favorito en esa pelea en proporción de 8-5.
La prensa que le brindó amplia cobertura a la pelea, señalaba día antes que la mayoría de los entendidos se abstenían de inclinarse a favor del campeón o del aspirante. Afirmaban que Buchanan era un estilista con experiencia en el ring, rápido con sus puños y difícil de alcanzar, pero tampoco descartaban la agresividad, acometida y potente pegada del aspirante panameño, así como la diferencia de edades: 27 años el campeón por 21 cumplidos del chorrillero.
Esa noche, como muchas otras después, todos los hogares panameños se paralizaron. La pelea fue transmitida directivamente por televisión con las voces de los recordados maestros del periodismo y de la crónica deportiva en especial- Arturo Chelo González y don Tomás Alberto Cupas.
Como ya todos saben, el encuentro finalizó en el décimo tercer asalto. Buchanan no salió de su rincón al sonar la campana. “Las segundas llevaron al inglés a su rincón en medio del escándalo”.
Por los altavoces se anunció que Buchanan no estaba en condiciones de combatir, pero la decisión es la victoria del panameño por nocaut técnico. ¡Durán se convirtió en el nuevo campeón de los Pesos Ligeros de la Asociación Mundial de Boxeo.! ¡La derrota de Laguna estaba vengada!. (Continuará).......
La venganza de Durán
Como un “regalo especial”, para todos aquellos que siguen admirando a Roberto Durán, quien anunció oficialmente su retiro luego de un accidente automovilístico ocurrido en Argentina, El Panamá América inicia hoy una serie de crónicas, con anécdotas, pasajes y recuerdos de la forma en que el cholo panameño se preparaba para cada uno de sus encuentros.