Cuando se asume una responsabilidad como la de supervisor de un combate de título mundial, considero que hay que cumplir hasta el final.
Aparentemente, esto no lo hicieron Miguel Prado y Julio Shaik, encargados de supervisar el pleito entre Celestino Caballero y Jeffrey Mathebula.
El martes Shaik dijo que se enteró de que Mathebula no se había hecho la prueba antidopaje cuando ya estaba en su casa, en la madrugada del 1 de mayo, porque Leroy Cargill (inspector antidrogas) se lo comunicó por teléfono celular.
¿No debieron Shaik y Prado dirigirse al camerino y ordenarle a Mathebula a que se hiciera la prueba de orina, si sabían que se había negado antes del pleito?
Tampoco fue correcto que Prado y Shaik hayan ocultado tantos días esta verdad (3 días).
Al final, fue por boca de Cargill que se conoció la información.