“Habéis nacido para jugar. Habéis nacido para estar aquí. Este es vuestro momento”.
Este fue el juramento que le leyó el entrenador del equipo de hockey sobre hielo de Estados Unidos, Herb Brooks, a sus jugadores, minutos antes de que salieran a disputar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1980 ante la Unión Soviética.
En esos Juegos Olímpicos disputados en Nueva York, la Unión Soviética era el favorito para hacerse con la presea dorada, distinción que habían ganado de forma seguida desde 1964.
Pero esta no era la única estadística a su favor. Semanas antes del juego decisivo, Estados Unidos y la Unión Soviética disputaron partidos de preparación. El último juego entre ambos países fue el 9 de febrero de 1980 en el Madison Square Garden, con victoria soviética por 10-3.
El otro detalle era que la Unión Soviética se presentaba al partido por el oro con récord inmaculado en cinco presentaciones.
Al final estas estadísticas no pudieron con la garra y coraje que demostraron los estadounidenses en el choque decisivo, que les valió la medalla de oro y un triunfo 4-3 sobre los soviéticos.
Hoy, este “Milagro sobre hielo” se puede volver a repetir, pero en un campo de béisbol, cuando el equipo de Panamá se mida a Japón en la final internacional de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas.
Los japoneses llegan a este partido con la etiqueta de favoritos. La historia les sonríe. Fueron campeones en el 2010 y han disputado la final internacional en cuatro de las últimas cinco ediciones. Aparte de esto, hoy su marca es perfecta en tres partidos, inclusive lucen una victoria de 4 carreras por 1 sobre Panamá.
No se puede ocultar, a Japón todo le favorece, al igual que aquel equipo de hockey sobre hielo de la Unión Soviética de 1980.
Yo creo en Panamá y estoy seguro de que la garra y coraje pueden salir hoy a relucir. ¡Sí se puede!