Cuando veo mi rostro en el espejo pienso que yo soy más extraño que él porque él es el reflejo de una ilusión y yo, el vidente, del lado de acá del espejo, soy el desencanto de la realidad. ¡Caray! ¿En qué quedamos? ¿Volveré sobre esos temas? No.
El misterio de la vida tiene mil significados y sabores. El amor, por ejemplo, le da dulzura; la educación, una causa; el trabajo, una respuesta; las artes dan rumbo a la vida, la muerte una salida.
La vida es un mándala, un círculo que encierra el universo del átomo que somos. Pienso que la vida es mándala por lo redonda, por su falta de rectas verdaderas; en fin, un círculo que solo se cierra con la muerte. Es entonces cuando parece completarse el crucigrama, el sudoku, el rompecabezas de vidrio, lo que sea que estuvieses armando. Creo adivinar que en ese grave momento en mis restos se fundirán la fragante ilusión y el áspero desencanto y volveré a ser un átomo sin rumbo y sin orillas, pero libre.
Me cuentan que en acupuntura hay una "aguja de la indiferencia" que abre vías de escape a los demonios interiores. Es bueno contar con eso. Pero tendrían que puyarnos también con "la aguja de la solidaridad" pues no estamos solos en el mundo.
Recuerdo al "Chino" Miguel, cuyo terapeuta le recomendó escuchar a Chopin para desacelerarlo. No tuvo mucho éxito, Miguel se suicidó. Era un ser muy especial. Una vez me contó que no servía ni para ladrón, pues la única vez que lo intentó, penetró en una mansión que lucía magnífica por fuera, pero por dentro se descubría que vivían casi en la indigencia. Esa familia era una gran pompa de jabón. Apesadumbrado, dejó unos cuantos dólares en la mesita de noche de la señora y salió de puntillas para no despertarlos de sus sueños de grandeza. Me pregunto cuáles serían sus propios sueños. Su problema era que a él sólo lo puyaban con la aguja de la solidaridad.
Tito Piedra me lee y se retuerce de risa. Su estruendosa alegría me contagia. También río como loco. "Basta, Neco. Ya quisieran tus Mándalas ser las marcas redondas de los chupetes de mujeres ardientes en la piel de sus amantes. No te salgas de lo tuyo, hombre.