Fue un evento inusual, ya que la carrera se desarrolló en temperaturas mayores a 30 grados C, inclusive en un momento estuvo a 33C durante la misma.
Desde que inició a las 8:00 a.m. hasta que yo terminé a la 1:00 p.m. y todavía pasada la hora, estuvo un sol radiante y sofocante. Estas son condiciones muy adversas para la condición física de un ser humano. Aunado a ello, la carrera estaba diseñada para hidratar a una temperatura de máximo 20C, puesto que las estaciones de hidratación estaban cada 2 millas.
Por supuesto, que correr a 15C que es lo normal en las 29 ediciones anteriores (esta fue la edición 30) las estaciones de hidratación de cada 2 millas es buenísimo, pues uno no suda, inclusive la mayoría toma un vaso cada dos estaciones, pero a una temperatura de 33C con humedad, los primeros que pasábamos no solamente nos tomamos el agua de los que venían atrás, sino que nos bañábamos y ya después de cierto tiempo no había para los que venían después.
Por eso, sin duda alguna, esta de Chicago estuvo mucho más dura, porque empezó a las 8:00 a.m. y terminó a las 1:00 p.m.
Según noticias de los medios locales, desde 1947, la temperatura no llegaba a 88C en Chicago en esta temporada.
Al transcurrir la carrera en el kilómetro 25 aproximadamente, me empecé a asustar de ver tanta gente que caía. Las camillas pasaban enfrente de los corredores para auxiliar a los caídos.
Yo pude ser testigo de un corredor que venía a mi lado izquierdo y se desvaneció de repente. Él trató de pararse, pero tenía las piernas de trapo, enseguida otros lo socorrieron y lo llevaron a la acera, quedó inconsciente.
El problema era que la organización se vio carente de personal para asistir a tanta gente y se podía ver como el público nervioso trataba de asistir y comenzaban a gritar y llamar al 911.
Esto me asustó mucho y decidí bajar el paso. Yo en lo personal llevaba un paso de 6 minutos por kilómetro planificando mi carrera en 4 horas 20 minutos o 30 a lo sumo. Sin embargo, pensé en lo que me pasó en Panamá cuando se me bajó la presión y me dije que no podía darme el lujo de que me pasará allá, ya que después teníamos que caminar como 2.5 km al hotel, porque todas las calles aledañas a la partida y llegada estaban cerradas. Que efectivamente lo hicimos y nos vino muy bien.