Seamos muy honestos, un alto porcentaje del boxeo moderno es más negocio que aspectos deportivos.
Lo lastimoso es que éste se realiza con seres humanos y no con objetos.
En una de esas situaciones de este negocio llamado boxeo, se afectan a los boxeadores y por ende a sus sueños y necesidades.
El caso de la defensa de Sosa y Melo es triste y complicado, ya que el principal motivo para la cancelación del pleito es social y no deportivo, por lo cual señalar culpables es un error.
Pero hoy, se habla de Sosa para defender en México, pero nadie habla de hacer honor a un compromiso que el campeón tiene con “Shangai”.
No sería la primera vez que por negocio, se cambien los compromisos y se falte al honor.