El éxito de la sociedad japonesa ha sido crear una conciencia nacional basada en aprovecharse de cada crisis para generar cambios trascendentales.
Espero que Roberto "La Araña" Vásquez, en su estadía en Japón, haya comprendido que esta derrota sufrida ante Takefumi Sakata, ha puesto su carrera en un punto bastante bajo y que es propicio que aplique cambios para volver a la cima.
Hablo de cambios sustanciales, en su forma de boxear, que parecía estar estancada y que francamente, no le está sirviendo mucho en las 112 libras.
El mejor Vásquez no lo estamos viendo, ese humilde muchacho que comprendió que el boxeo podría sacarle de la pobreza. Ese mismo agresivo boxeador que superó a Beibis Mendoza para proclamarse campeón mundial en las 108 libras, en abril del 2005.
Fue triste ver cómo panameños aplaudían la derrota de Vásquez en una presentación para el olvido.
Aquel muchacho que fue popular, se ganó la enesmistad de muchos de sus seguidores, luego de la estrecha pelea contra Sakata en París y de la forma que terminó su relación con el entrenador que lo llevó a proclamarse campeón, Pedro "Pellín" Ávila.
Creo que la afición no le ha dado la espalda del todo, sino que simplemente esperaban que la vida le diera otra dura lección.
Ese Vásquez que una vez embrujó a una nación, puede volver, siempre y cuando sea el propio Vásquez, quien se dé permiso.
Sobre la pelea en sí, Sakata fue superior, porque aprovechó a una "Araña" que hizo muchas cosas al revés sobre el ring del Ariake.
No haré leña del árbol caído, sólo espero que quede una enseñanza de todo esto, porque de no ser así, los resultados siempre serán los mismos.