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Las huelgas se están devaluando

Hubo una época en la que las convocatorias a huelga o paro en Panamá se constituyeron en una suerte de cucos para los poderes establecidos. Y era


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / egbert.lewis@epasa.com

Hubo una época en la que las convocatorias a huelga o paro en Panamá se constituyeron en una suerte de cucos para los poderes establecidos. Y era así, porque generalmente los que llamaban a estos movimientos de reivindicación eran gremios y dirigentes con credibilidad, que lideraban causas que despertaban la simpatía de un alto porcentaje de la sociedad.

La huelga fue, históricamente, el último recurso, la estocada final, la cuerda de salvación cuando se intuía que los derechos adquiridos y las conquistas ganadas, muchas veces a sangre y fuego, iban rumbo al despeñadero.

Antes no había huelga si no mediaba un proceso dialéctico entre las partes y, cuando la cuerda no se podía estirar más o se rompía, entonces llegaban las medidas extremas que, paradójicamente, conducían a las partes en conflicto a sentarse alrededor de una mesa para limar asperezas, concertar la paz y volver al trabajo. Y así sigue siendo en todos los rincones del planeta, menos en Panamá.

En algún momento se vició el proceso y los dirigentes de muchos grupos organizados andan con la huelga en ristre, sin agotar los mecanismos que la concertación ofrece.

Pero ya sus agremiados los conocen y el pueblo los aborrece, es por eso por lo que sus llamados, acelerados y sin sentido, cada vez tienen menos resonancia entre quienes dicen defender, pero que finalmente siempre perjudican.

Tanto es así que en los últimos años no ha habido en Panamá una huelga que haya influido ni, muchos menos, propiciado conquistas importantes para el común de los ciudadanos, debido a que se ha mermado el efecto que antes tuvieron algunos movimientos y que dieron lugar a transformaciones políticas, económicas y, por supuesto, sociales.

Y esto fue posible gracias a que estas iniciativas de conquista y mejora de los derechos individuales y colectivos fueron liderados por hombres y mujeres probos, quienes peleaban en favor de una causa, y no en contra de nadie.

Ahora causa lástima ver lo desgastados que están algunos líderes y los grupos que malamente representan. Han perdido su capacidad de convocatoria, cada llamado a huelga los expone al ridículo y los hace perder autoridad y estima ante la sociedad.

Han devaluado el valor de la huelga y las protestas, debido a su impericia a la hora de maniobrar, por eso ya casi nadie les para bolas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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