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Las mil historias de Spago

Celestino Carbonell dijo que sintió muchos nervios y mucha tensión, igual que cuando ganó con Leonardo.


CUANDO SPAGO inició su fulminante avance rumbo a la victoria en el Clásico del Caribe, Carolina, la nieta de Celestino Carbonell, se mantenía serena a pesar del bullicio que se escuchaba en el hipódromo. Poco después de conocerse el resultado de la carrera su abuelo le preguntó: ¿Estabas nerviosa? Su respuesta fue tajante: No, estaba rezando.
Esta es una de las mil historias que se pueden contar en torno a la victoria del caballo panameño Spago, hace 15 días, en el trigesimoséptimo Clásico Internacional del Caribe.
Celestino Carbonell refirió que la decisión de ponerle el nombre Spago al potro fue por sugerencia de su esposa. Recuerda que hace un par años, cuando hizo un viaje a Los Ángeles para hacerse una revisión rutinaria de la vista, visitó uno de los restaurantes de la cadena Spago que está en Beverly Hills.
"A mi esposa le gustó el nombre y cuando compramos el caballo me dijo que le pusiera Spago", explicó el propietario del Stud La Marea que se cuenta entre los pocos dueños de caballos que han ganado dos clásicos del Caribe y el único en hacerlo con dos triplecoronados.
Carbonell siente que con los caballos alazanes le va mejor y Spago no es la excepción.
"Todos los caballos buenos que he tenido han sido alazanes", dijo. Eso parece haber sido el primer atractivo que encontró en el potro hijo de Proud Truth en Sabiduría, además de que "estaba bien formado".
"Fui a verlo varias veces, con diferentes personas, por que yo soy de los que se asesora. No creo que lo sé todo, aunque al final yo decido lo que creo que debo hacer", relató.
Ya convencido de que Spago era el animal que quería, surge el principio de lo que más tarde sería una lista de coincidencias cuando pagó 12 mil dólares por el nieto de Native Wizard. Si, 12. El mismo número con el que un año y medio después ganaría la carrera más importante de la región.
Panamá América reveló mediante una nota periodística publicada el 1 de diciembre que "A Spago lo persigue el 12". Tanto es así que comenzó a dibujar su victoria en el Caribe desde el carril 12, pero antes de llegar a Puerto Rico, en donde se disputó el evento, ganó la triple corona nacional convirtiéndose en el caballo número 12 en lograr esa hazaña en nuestro país.
Justamente hace 12 años, en 1992, fue que el Stud La Marea había ganado su primer Clásico del Caribe, además de que es el duodécimo (12) caballo panameño que ganó el Clásico Internacional del Caribe.
Spago emuló a Pan de los Pobres y Angelical que también salieron de la posición 12 cuando ganaron en 1989 y 1996, respectivamente.
Aunque Spago siempre ha sido un caballo difícil de entrenar y pese a que fracasó en su estreno llegando segundo el 21 de marzo de este año, Carbonell dijo que siempre tuvo fe en que sería un extraordinario animal.
"Era un caballo un poquito difícil. En los trabajos se paraba, una vez hubo que remolcarlo con un pony por que se negaba a extenderse en los trabajos y después lo comenzamos a trabajar acompañado", recuerda.
Con el transcurrir del tiempo fue mejorando, aunque no daba todo cuando aprontaba, sino cuando iba a la competencia.
A eso había que sumar el hecho de que nació en abril, estaba muy gordo, es un hijo de Proud Truth y éstos tienden a ser tardíos. Superados estos escollos logró las condiciones y no ha vuelto a perder, dice con evidente satisfacción.
Los colores del Stud La Marea han estado representados cuatro veces en el Clásico del Caribe, todos en Puerto Rico: Leonardo (1992), Gaudí (2000), Furor (2001) y Spago 2004, razón por la cual a Celestino Carbonell no se le pueden echar cuentos.
"Los puertorriqueños fueron muy hospitalarios, pero tienen muchas reglas que a veces uno piensa que lo están perjudicando", dijo.
Durante los entrenamientos en la Isla del Encanto Spago rechazaba la pista e incluso cuando galopaba se mostraba algo confundido y después que pasaba la meta la primera vez no quería seguir. Esto obligó a que tuviera que ejercitar acompañado: "Es un caballo complicado", insistió su dueño.
Incluso el jinete Cornelio Velásquez reportó después de la carrera que "el caballo extrañó la pista y de no haber sido por esto hubiera dado más de lo que se vio".
Celestino Carbonell adelantó que será muy difícil que el público vuelva a ver a Spago participar en carreras regulares. El plan, dijo, es correrlo sólo en los clásicos de distancias largas, como el Presidente y apuntar hacia la Copa Confraternidad del 2005.
Reconoció que su éxito en la hípica tiene mucho que ver con el factor suerte, pero dijo que a la suerte hay que buscarla y para ello hay que ser "perseverante e involucrarse bastante en todo lo que tiene que ver con el caballo".
"El día que no me involucre creo que tendría que dejar esto (la hípica). Yo disfruto y sufro por igual todo lo que sucede con mis caballos", afirmó, y recomendó a quienes les interese tener un caballo de carreras que si el caballo no pinta bien hay que salir de él (venderlo o regalarlo), ya que un caballo malo cuesta lo mismo que uno bueno en términos de manutención. Pero, sobre todo hay que involucrarse de lleno en el entrenamiento, con el entrenador, el jinete, el mozo de corral y, lógicamente, tener un poquito de suerte, terminó Carbonell.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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