La historia del béisbol nacional tiene una gran cantidad de momentos alegres, así como tristes. Pero sin duda alguna hay dos hechos que marcan el luto dentro de este deporte.
Se trata de las muertes de los peloteros Olmedo Solé y Rico Cedeño, quienes dejaron de existir cuando estaban jugando.
En la fecha de hoy se conmemora un año más de aquel trágico día donde el pelotero santeño dio un hit, se sentó y cayó para no levantarse más.
Se jugaba la temporada de 1956 y esa fecha, 27 de marzo, Los Santos tenía que jugar contra Panamá en Almirante, Bocas del Toro, y Solé fue el primer bateador de ese partido.
El pelotero pudo conectar la bola entre tercera y el campo corto, logrando llegar a salvo con su velocidad; luego de eso le pide tiempo al árbitro Williams, se sentó en la almohadilla, colocó la cabeza en tres las piernas, y se desplomó para despedirse de este mundo.
Seguidamente sus compañeros se acercaron para ver que le ocurría; según datos de las Memorias de los Campeonatos Nacionales de Béisbol, el delegado del equipo "Chiquitín" Díaz lo llevó al hospital de Almirante donde su muerte fue dictaminada.
Con el hecho el equipo de Los Santos se retiró y perdió por inasistencia. El Dr. Engler, médico de turno de dicho hospital, sostuvo en su dictamen que la muerte se debió a una "arterioesclerosis precoz", lo que se traduce en dilatación aguda del corazón por el esfuerzo físico excesivo jugando al béisbol.
Específicamente falleció a las 10:10 a.m. del 27 de marzo de 1956. Según el informe Olmedo Solé, al parecer ya tenía problemas de salud, por lo que los médicos le habían indicado que se cuidara de todo lo que fuera esfuerzo físico.
"El lo sabía. Cualquier agitación sería de fatales consecuencias. Y aquí está su grandeza. Al momento del juego contra Panamá se olvidó de todo y sólo pensó en su equipo, su provincia lo necesitaba", destaca la memoria.
Como hechos de la casualidad, Olmedo Solé jugaba en el campo corto y su último batazo, que fue de imparable fue a ese lugar.
Solé era uno de los peloteros más destacados del país y tuvo el honor de representar a Panamá en varias oportunidades.
Hoy día el estadio oficial de la provincia de Los Santos lleva su nombre, en homenaje a su trayectoria en la pelota nacional y por dejar la provincia a su provincia en alto.
Esta fue la segunda vez que un pelotero fallecía en plena actividad deportiva, ya que en 1949 el herrerano Rico Cedeño también dejó de vivir en medio de un juego.
Este lamentable hecho se dio en 1949 cuando jugaban Los Santos ante Herrera, en la casa de los herreranos.
Según relata el historiador deportivo, Hernán Botello, Cedeño fue golpeado en la cabeza por el lanzador santeño Clodomiro Batista.
Cedeño cumplió la rutina, llegó a la primera base y siguió jugando, sin embargo en la siguiente presentación a la caja de batear fue sustituido y luego llevado al hospital donde falleció.
El estadio de Chitré, capital de Herrera, hoy día lleva el nombre de Rico Cedeño, también en homenaje a su destacada actuación.