Parte de la afición del Real Madrid no supo comportarse durante el clásico y no pudo evitar dar la nota con tres hechos totalmente reprobables.
Primero con los tristemente ya tradicionales insultos racistas al brasileño del Barça Dani Alves. Cada acción protagonizada por el lateral era acompañada por cánticos racistas.
Por si no fuera poco, en la jugada en la que Gerard Piqué evitó que Cristiano conectara un remate a gol, un aficionado lanzó un encendedor al central del Barça.
En esta ocasión, como ya ha pasado en otros partidos, la parroquia blanca (una sector del Bernabéu) se dedicó a insultar a Leo Messi gritando "Messi subnormal", algo que se ha convertido en tradición incluso cuando el Madrid juega contra otro equipo. Una afición que demuestra no soportar la existencia del mejor jugador del mundo con la camiseta contraria.