
- fue el global que sacó el San Francisco contra el Árabe Unido de Colón y que le dio a los “Mojes su pase a la final.
- fue el marcador global (ida y vuelta) de la serie entre el Sporting San Miguelito y el Tauro FC.
- son los campeonatos que ha logrado el San francisco de La Chorrera en la primera división.
Que eso no es asunto suyo, dicen. Que lo solucione el gobierno, he oído decir a algún descerebrado. Que a ver porqué tenemos nosotros que restringirnos. Hay que ser tarados. Una vez y otra más, y no hay forma de que lo entiendan. Tendremos que explicárselo una vez más, despacito a ver si logramos metérselo en sus duras molleras: hay sequía. Eso no es culpa del gobierno. Por lo menos no más de éste que de todos los anteriores, o no más que el de los gobiernos de los países vecinos, porque en Costa Rica tampoco está lloviendo como debería. Con lo que a ver: si no llueve, no hay energía hidráulica suficiente para dar luz a todo el país. Por lo menos no a uno con inmensos centros comerciales con aire acondicionado central, donde muchas casas tienen el aire acondicionado prendido todo el día. Donde hay cientos de casas donde dejan la luz de la cocina encendida toda la noche. Por cierto, ahora es un buen momento para preguntar eso, ¿a qué fin la luz de la cocina prendida todo el día? ¿Para que las cucarachas no se choquen contra las puertas abiertas? ¿Para que las limpiacasas puedan encontrar el bote del azúcar sin ir a tientas? Nunca lo entendí.
Pero sigamos, aquí lo del ahorro de la economía energética no se ha internalizado, como no se ha internalizado lo de no tirar basura en la calle. Todo el mundo se cree que el gobierno de turno está aquí para solucionar mágicamente todos los problemas. Si yo tiro por la ventanilla del carro una lata de cerveza y un envase de foam con los restos de arroz y de pollo del almuerzo, el gobierno tiene que estar presto a que esos restos asquerosos desaparezcan ipso facto. Y no estoy defendiendo a ningún gobierno, (que ya oigo a los de siempre empezar a ponerse fufurufos) sino que estoy tratando de decir que, en un país, todos somos responsables de nosotros mismos. La luz que no se necesita, se apaga. El aire que no se necesita, se apaga. La basura se guarda en el carro hasta que se llega a un tinaco. ¿Ven? Cosas sencillitas que mejoran la calidad de vida de todos. Pero no, cualquier cosa con tal de no sentirnos responsables de lo que pasa a nuestro alrededor. Protestamos porque talan los manglares en el otro lado del país o porque las mineras tumban árboles, pero no pensamos lo mismo cuando mandamos talar el ficus que hay delante de nuestra ventana porque nos quita la vista y trae mucho bicho, sin darnos cuenta de que cada árbol cuenta. Protestamos porque se represan los ríos y se daña el agua, pero nos lavamos los dientes y nos afeitamos con la pluma abierta a tope, dejando correr agua sin dolor. O regamos las plantas para tener un jardín bien bonito con plantas que sólo se dan bien en climas como el inglés, en lugar de disfrutar con las que están acostumbradas a pasar sed en los meses secos.
Queremos que los problemas se solucionen por arte de magia al conjuro de un par de decretos gubernamentales, pero sin esfuerzo por nuestra parte. Y no estoy diciendo que los gobiernos, éste, aquel y el que venga, no tengan que ponerse las pilas y las luces largas para prever que estas situaciones tengan la menor repercusión posible en la población, pero no toda la culpa es de los políticos y no son ellos los que tienen que venir a apagar por la noche la luz de la cocina de mi vecino de enfrente.