Desde que Luis Figo dejó libre el dorsal 10, ningún jugador ha podido triunfar en el Real Madrid. Varios han heredado, sin éxito, uno de los números con más responsabilidad en el fútbol.
El último en sucumbir ante la llamada maldición del "10 blanco" ha sido el colombiano James Rodríguez, quien ya alista maletas con destino al Bayern Múnich.

Luego de la marcha de Figo, el brasileño Robinho llegó con altas expectativas al conjunto merengue. Pero salvo de algunos destellos esporádicos, el jugador se quedó en promesa.
Posteriormente fue el turno de Wesley Sneijder. El holandés tuvo un paso sin pena ni gloria por el Real Madrid.

En el caso de Mesut Özil, el alemán comenzó con buen ritmo, sin embargo su irregularidad le restó protagonismo y terminó fichando por el Arsenal.
James, por su parte, no pudo consolidarse. El colombiano no tenía tiempo de juego, una situación que espera cambiar bajo las ordenes de Ancelotti.
Con su partida el 10, aquel símbolo de calidad, talento, habilidad y magia con el balón, quedará vacante y en espera de un nuevo dueño, que ponga fin a los malos ratos.