Latinoamérica proseguía ayer --entre irónica y sonriente-- a la expectativa de un desenlace en la empantanada elección presidencial de Estados Unidos.
A casi una semana de la que ha sido la más reñida elección de un presidente en la historia de la democracia más antigua del mundo, los estadounidenses aún desconocían quién ganó en la muy apretada disputa.
Sospechas sobre presuntas irregularidades demoraban el fallo y prolongaron la mofa que se expande por el mundo en torno a la elección aún no resuelta en la solitaria potencia mundial.
Los mexicanos, cuyo historial de fraude electoral se remonta a más de siete décadas --las mismas que tiene en el poder el Partido Revolucionario Institucional (PRI)--, compararon la experiencia estadounidense con la incertidumbre por los resultados de una elección estatal celebrada el domingo.
"Comicios a la gringa", destacó en su titular principal el diario capitalino La Prensa, uno de los mayor circulación en México, sobre el lento y estrecho cómputo de la elección para gobernador del occidental estado de Jalisco.
Similar a lo que sucede en el estado norteamericano de la Florida, tanto el candidato del gobernante PRI como el del derechista Partido Acción Nacional (PAN), del presidente electo Vicente Fox, se declararon vencedores de la contienda del domingo por un desconocido margen de votos --aún no definido por la autoridad electoral.
"El síndrome Florida golpeó a Jalisco", dijo, por su parte y en su principal editorial, el diario capitalino Reforma, uno de los más influyentes del país.
Según Reforma, "la elección para gobernador (de Jalisco) se empantanó por falta de cifras (...) igualito que en Estados Unidos", entre el demócrata Al Gore y su rival republicano George W.Bush.
La Florida, cuyos 25 votos en el Colegio Electoral definirán al próximo presidente de Estados Unidos, ha tenido que recurrir al recuento manual de votos, a petición del partido en el gobierno.