El pasado domingo todos en Nueva York suspiraron cuando el estelar mariscal de campo de los Gigantes de Nueva York y el mejor pagado de la NFL, Eli Manning, tuvo que abandonar por una lesión el partido ante los jefes de Kansas City.
Ayer los seguidores de los Gigantes pueden exhalar, ya que la resonancia magnética practicada a Manning dio por descontada una lesión de gravedad en el talón lastimado.
El mariscal de los Gigantes padece de una fascitis plantar, esta lesión es persistente y requerirá rehabilitación, pero no significa que Manning no podrá jugar este fin de semana.
Los Gigantes de Nueva York tienen como rivales a los Raiders de Oakland, donde expondrán una vez más su condición de invictos, mientras que los de Oakland tienen registro de una victoria y tres reveses.