Mónica Lewinsky declaró ayer en un tribunal de Maryland en el juicio contra su ex amiga Linda Tripp por la grabación secreta de conversaciones telefónicas en las cuales la joven describió su relación con el presidente Bill Clinton.
Tripp, empleada del gobierno, está acusada por grabar sin autorización den las conversaciones con Lewinsky en diciembre de 1997, y porque proveyó ese material a la revista Newsweek.
Si resulta condenada, Tripp puede recibir una sentencia de hasta cinco años de prisión, y multas de 10.000 dólares por cada uno de los dos cargos.
La comparecencia de en un tribunal del condado de Howard fue la primera en la que Lewinsky tuvo que responder directamente a las preguntas judiciales sobre su relación carnal con presidente que le costó a Clinton un juicio de destitución en el Congreso.
Tripp desencadenó el escándalo sobre la aventura clandestina de Clinton y Lewinsky cuando entregó cintas con grabaciones de más de 20 horas de conversaciones al fiscal especial Kenneth Starr quien, desde 1994, conducía varias investigaciones sobre el presidente.
La ex amiga de Lewinsky fue encausada en julio por dos supuestas violaciones de las leyes que en Maryland regulan la grabación de conversaciones y las prohiben sin el consentimiento de todas las partes involucradas.
Se espera que unos 20 testigos declaren ante la jueza Diane Leasure durante cuatro días antes que la magistrada decida si existe causa para el enjuiciamiento de Tripp.