Más de un millar de personas se manifestaron ayer en territorio libanés, frente al puesto fronterizo con Israel de la Puerta de Fátima, para conmemorar el primer aniversario de la liberación del sur del Líbano de la ocupación israelí.
Los manifestantes, en su mayoría mujeres, coreaban consignas contra Israel y Estados Unidos y enarbolaban banderas libanesas y del grupo armado chií libanés Hezbolá (Partido de Dios), que encabezó la lucha contra la ocupación israelí del sur del país, que finalizó el 24 de mayo de 2000.
Varios de los participantes en la manifestación quemaron banderas israelíes y norteamericanas, mientras que miembros de Hezbolá que les acompañaban pedían a los manifestantes por medio de altavoces que no arrojaran piedras al lado israelí de la frontera.
Dos personas han resultado muertas y varias decenas heridas en los últimos 12 meses por disparos realizados por soldados israelíes contra civiles que arrojaban objetos contra sus puestos en la Puerta de Fátima, que se ha convertido en un lugar de peregrinaje para los libaneses y extranjeros que visitan las áreas evacuadas por Israel.
Esta manifestación, en la que tomaron parte familiares de libaneses detenidos en Israel y de los miembros de Hezbolá muertos en la lucha contra los israelíes, había sido organizada por este grupo chií con motivo del primer aniversario de la liberación del sur del Líbano.
Por otro lado, en Beirut, un tribunal militar condenó ayer a 18 ex miembros del desaparecido Ejército del Sur del Líbano (ESL), creado y pagado por Israel, a penas de prisión que van de dos semanas a tres años por "colaboración con el enemigo".
Mas de 3,000 antiguos componentes del ESL que se entregaron a la justicia libanesa o fueron detenidos después de la retirada israelí del sur del país se encuentran procesados o han sido condenados a diversas penas de cárcel.
Los juicios contra estos ex milicianos han sido criticados por diversas organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos, que los consideran "una parodia de la justicia" y opinan que no contribuyen a la reconciliación entre los libaneses.
Los ataques y amenazas contra personas acusadas de colaborar con los israelíes y sus familias han aumentado en los últimos meses en la zona evacuada.