El arquitecto Rogelio Salmona es a quien le tocó la tarea de diseñar el Centro Cultural Gabriel García Márquez, sede del Fondo de Cultura Económica de México, un espacio único en América Latina y que está ubicado en uno de los barrios más emblemáticos de Bogotá, La Candelaria.
Este centro cultural cuenta con 9,500 metros y combina los espacios públicos con la cultura. Este obsequio lo hizo el Estado mexicano en respuesta a la gran riqueza cultural del pueblo colombiano que ha establecido un lazo histórico con México.
El sitio está dotado de salones de conferencias, teatros, librerías con más de 50,000 títulos, todo en un solo complejo que lo convierte en un concepto distinto entre todos los del área.
Quien ha tenido que ejecutar y liderar este proyecto es César Aguilar Asian, un joven empresario del libro que cuenta con 37 años, a quien decidimos entrevistar en vista de su conocimiento sobre el centro, toda vez que ha estado en contacto con él desde su nacimiento.
CA: Hace 15 años empecé trabajando con el Fondo en las oficinas en México, estuve en Monterrey y luego me trasladaron a Guatemala para atender toda la región de Centroamérica y el Caribe. En el año 2007 me invitaron a participar en este gran proyecto, reto que acepté sin la menor duda.
CA: Es una apuesta cultural del Gobierno mexicano para proyectarse culturalmente y está inspirada en el eslogan “Libros sin Fronteras”.
CA:La idea es que no existan fronteras entre los libros. Significa que los libros mexicanos circulen libremente en Colombia y los libros colombianos circulen libremente en México.
CA:Al tener un presupuesto federal, el Fondo de Cultura Económica puede llevar los libros a diferentes países sin buscar rentabilidad, que es lo que hacen las otras editoriales. Al ser sin ánimo de lucro, las utilidades generadas se reinvierten en cada país sede. El Estado mexicano no recibe utilidades de cada una de las filiales del fondo. Al ser nuestro interés principalmente cultural, hay una política de que todos los libros que edita el fondo, circulen en todos los países en los que tiene presencia física. Por eso, todos nuestros libros tienen el mismo precio en México que en cualquier otro país.
CA:Fueron varios factores, el principal fue que el Fondo en Colombia cumplió 25 años. Los últimos 10 años de la historia de la filial han sido sumamente exitosos, sobre todo en materia de comercialización. En el gobierno del ex Presidente Fox se encargaron muchos libros impresos en Colombia para el programa de bibliotecas de México, por ende, la facturación aumentó notablemente. Estos excedentes fueron invertidos en este proyecto cultural, tomando en consideración el primer éxito que ya tuvo México con el proyecto Bella Época en la Condesa.
CA: Costó seis millones de dólares, de los cuales el 80% fue financiamiento local y la venta de un predio que tenía el Fondo.
CA: Por la venta de libros, los alquileres de los espacios, que tiene 3 auditorios, sala audiovisual, una sala de exposiciones, aulas de capacitación. El resto son áreas públicas que se usan en distintas actividades. Se hace una programación cultural y se cobra por ella, eso hace una empresa con características culturales, pero rentables. En este lugar todos los empleados son colombianos. Contamos con 45 empleados y solo 3 son mexicanos.
CA: Yo tengo experiencias de Panamá muy gratas y agradables. Creo que Panamá tiene la mejor feria del libro de Centroamérica, al menos de las que he conocido. Recuerdo que en el año 2005 participé en una donde España era el país invitado y fue muy profesional y exitosa, desde el punto de vista tanto de oferta cultural como de libros.
Panamá lo tiene todo para hacer algo semejante: un turismo impresionante y un comercio sin igual. De manera que las condiciones están dadas para hacer algo parecido de lo que tenemos en Colombia. Lo único que un centro así debe generar pertenencia, no solo es vender libros, es vender un país a través de distintas muestras culturales. Además, la parte de la oferta de libros debe ser bien conocida. Vender libros es el oficio más difícil que hay. No es cualquiera que puede vender libros. Lo hace, pero sin conocerlos. Y eso significa enterrar el negocio desde su cuna. También, en este sentido, debe haber una buena oferta editorial propia que Panamá no la tiene, en esto Panamá debe crecer, al igual que lo ha hecho en música, en artes plásticas, teatro, en cambio en edición se ha quedado rezagado.
CA: Se dice que el editor independiente es la persona que hace libros para sus lectores, y el editor comercial es el que hace libros para venderlos. Pero hay que decidir qué tipo de editor se quiere ser, si independiente o comercial. Un editor independiente requiere de conocimiento y de una idea muy clara de pensamiento, tiene que saber de qué van sus libros. Si eres editor de poesía, no debes hacer un tiraje de más de 500 ejemplares y en Panamá no deberían pasar de 300. Si lo eres de novela, no debe ser más de 1000 para Panamá en tanto que los lectores están por buscarse para cada tema. Es decir, buscar los temas que interesen al público lector y que queden en la mente de quien la lea para que perduren en el tiempo, eso es de algún modo pensar en el lector. Si piensa en un libro, también piense en quién lo leerá.