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Libros y concursos (IV)


En la República de las Letras, los libros son visas; las lecturas, pasaportes. Andamos por ella orondos, sin importarnos las fronteras, porque en cualquier punto de ese orbe, encontramos conciudadanos, amigos fraternales, emparentados por las líneas de un texto.

Me llega un compendio de 1984, del Ministerio de Trabajo y el Instituto Panameño de Estudios Laborales, que recoge las obras ganadoras del VIII Certamen Nacional Pictórico Literario Obrero. Lo remite el doctor Guzmán Aranda, neurocirujano, nerudiano, quien esa vez obtuvo el galardón de Poesía, por su poemario "Pacto de sal", del que hablaremos el otro domingo.

Nerudiano es también el poeta Javier Alvarado (1982), quien en 2007 obtuvo el premio Gustavo Batista Cedeño por su libro "No me cubre de edad la primavera (Poemas de Ocú)", y quien en su ya fértil carrera ostenta el Premio Pablo Neruda 2004.

 

Quien conoce los versos anteriores de Javier tiende a pensar en un poeta con más años, con más reflexiones a cuestas, y no en la joven voz que es. Sin embargo, en este libro cambia el enfoque, y busca soltar las amarras de imágenes señeras en su formación primera: el hogar, la figura mayor, las andanzas infantiles, el olor de la tierra, los mitos, los iniciales asombros…

Es Ocú, lo dice el título, pero puede ser cualquier aldea del mundo, siempre y cuando hayamos vivido allí en la infancia, porque eso es lo que se vuelca en estos poemas: lo que nos marcó cuando éramos más propensos a ser marcados.

Dice Javier: "Quedo como el verso/ con olores abueliles/ en las ruinas de la cocina,/ el techo harto de polillas/ que reunieron llantos/ risas o recuerdos."

 

Su mirada poética desde ahora hacia el ayer, llega a producirnos estremecimientos: "Ahora este pueblo/ se va quedando muerto/ El Higuito de la Cañada sucumbe sin niños y sin bestias/ Preguntas por todos/ y todos están muertos."

Es un ferviente tributo a lo que dejamos de ser, a los que nos acompañó hasta ahora, en el que confluye una vasta gama de sentimientos humanos. Subrayo el poema "Una abuela y un nieto retornan de la niebla", pues resulta una estampa capaz por sí sola de alcanzar uno de los objetivos más caros de la Poesía: tocarnos el alma sin intermediarios.

El otro domingo: más premios desde esta, su columna.

 

"Distínguete como panameño, lee a los autores nacionales".


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405350
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América