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Zeledon manifestó, que en la mayoría de los casos, las cintas magnéticas son copiadas con aparatos especializados que colocan en la máquina que registra la transacción en algunos comercios o cajeros automáticos.
En algunos caso, el comercio no está propiamente involucrado en el delito, sino el operador de la máquina, que está en confabulación con una banda de clonadores. Casi siempre las víctimas tienen gran poder adquisitivo y estas bandas funcionan muy rápido, subrayó. Los bancos que operan en el país, tienen departamentos especializados en fraude que trabajan de forma coordinada con la Policía Técnica Judicial.
En Panamá, las instituciones más activas en la colocación de tarjetas de crédito, según los informes de la Superintendencia de Bancos, son: Banco Uno, Citibank, Banistmo, HSBC, Banco General y Banco Continental y Credomactic. Todos están en alerta por los nuevos métodos de robo.
Los bancos recomiendan a los tarjetahabientes firmar en el reverso de sus plásticos, para que el punto de venta o comercio verifique si ésta firma coincide con la que aparece en la cédula del cliente.
No se debe guardar el "pin" o contraseña con el que se saca dinero de los cajeros automáticos.
Guardar un inventario de la tarjetas, con los teléfonos a donde puede llamar, en el caso que de necesite reportar la tarjeta como robada.
De no reportar las transacciones sospechosas o la tarjeta robada, el banco responsabilizará al cliente de los gastos incurridos.
El tarjetahabiente deben verificar todos los meses su estado de cuenta y comprobar que éstas le pertenecen.
Uno de los fraudes más peligrosos son los que se ejecutan a través de Internet. El cliente debe comprar en sitios seguros y jamás regvelar el "pin" con el que puede sacar dinero de su cuenta.
Si hace compras por la red, suscribirse a sistemas como " pay pal", que son que sitios que custodian sus contraseñas en Internet.