La selección de Lituania consiguió su primera medalla en un Mundial, la de bronce, al ganar a Serbia por 99-88, en un partido que dominaron casi con excesiva comodidad ante un equipo serbio al que le pesó su eliminación en semifinales ante Turquía.
Desde el primer momento quedó claro que no es lo mismo perder de una manera que de otra. Los lituanos lo hicieron ante Estados Unidos con todas las de la ley, dando la cara, jugando sus bazas, pero sin poder en ningún momento con un equipo superior. Los serbios perdieron ante Turquía de aquella manera y lo pagaron.
Serbia pareció inicialmente la de siempre, casi indolente en sus formas, pero letal en su ejecución, sobre todo con el tiro exterior. Lituania fue a remolque, hasta que encontró su velocidad de crucero.