Montado sobre su bicicleta, René Durán comentó categóricamente: Vi a Liván Hernández muy flojo"". A un costado, un cubano con periódico en mano comparaba a Barry Bonds y Alex Rodríguez. Me siento muy triste por la mala noche que tuvo Liván. Siento pasión por él"", comentó Durán, aludiendo a la mala salida el martes del cubano en el tercer partido de la Serie Mundial que ganaron los Serafines a los Gigantes 10-4.
No se trata de una tertulia en un café. Es la popular esquina caliente"" en el parque central de La Habana, el bastión de los candentes debates diarios entre los cubanos, en los que la pelota es un tema obligado. Por estos tiempos no hay torneo de béisbol nacional, por lo que las discusiones son en torno a la Serie Mundial entre Anaheim y San Francisco.
Más de cuatro décadas de distanciamiento entre Cuba y Estados Unidos por cuestiones políticas no hicieron desaparecer la pasión de los cubanos por el béisbol estadounidense. Esa pasión se percibe en el parque, así como la desesperación de los cubanos por tener la suerte y algo de dinero para ver los partidos a escondidas.
Yo dejaría de comer para ver los partidos"", aseguró Juan Lázaro, de 37 años, fumándose un puro. Los protagonistas de la esquina caliente comentan que para poder ver un juego tienen primero que encontrar algún lugar o residencia que capte la señal de los canales de televisión estadounidenses que trasmiten los encuentros. Y también deben tener entre 20 a 26 pesos cubanos en el bolsillo (alrededor de un dólar) para que les permitan ver los partidos.
Los hoteles son algunos de los lugares donde se puede ver la Serie Mundial sin problemas. Un cubano comentó que escuchaba los partidos por onda corta. Islay Pino, quien es un guía de turismo en la isla, consideró que sería bueno colocar una pantalla en algún bar con la transmisión de la serie. La gente ahorraría dinero para ir a ver la pelota. A los cubanos les gusta el béisbol y lo conocen"", señaló Pino. Hasta un niño tiene ansias de saber del deporte. Averiguan y preguntan a la gente mayor"".
El miércoles, el centro de la discusión fue el traspié del derecho Liván Hernández, quien sufrió la primera derrota después de seis victorias en tres viajes a la postemporada. Para muchos cubanos del parque, Liván es sinónimo de orgullo, sobre todo después de haber sido el jugador más valioso en la Serie Mundial de 1997 que ganó jugando con los Marlins de la Florida.
Hernández, oriundo de la provincia central de Villa Clara, desertó en 1993. Varios años después le siguió el camino su medio hermano Orlando Hernández, el Duque"" de los Yanquis. Liván, quien cosechó 16 derrotas en la temporada regular, concedió a los Serafines cinco imparables, regaló cinco boletos y le anotaron seis carreras, cuatro de ellas en el tercer episodio.
Fueron tres entradas y dos tercios para el olvido. Lo vi muy flojo ante los Serafines, algo que no pasó en 1997. A eso hay que sumarle que el árbitro no le cantó algunos strikes importantes y un error de la tercera base en el cuarto inning"", comentó Durán. Pero pienso que San Francisco levantará su juego y Liván se va a recuperar. Es un hombre joven"", agregó. Los cubanos se las ingenian para estar al tanto de la pelota estadounidense, algo que no es nada fácil en la isla. Algunos se enteran por periódicos que les llegan tardíamente a sus manos, como uno del 3 de septiembre que se turnaban para leer el miércoles. Era "El País"" de República Dominicana, que les proveía de notas y estadísticas de las grandes ligas.
Para muchos de los de la esquina caliente es algo imposible buscar esa información por internet, pero hubo quienes curiosamente preguntaron sobre direcciones de páginas web que ofreciesen noticias del béisbol estadounidense.