El Liverpool, un club obligado a estar entre los grandes de la "Premier League", afrontará en los próximos meses la búsqueda de un comprador dispuesto a reparar sus deudas y, como exigen sus jugadores, rehacer una plantilla ansiosa por recuperar su plaza en las competiciones europeas.
"Si el equipo se rehace, y conseguimos una mejor plantilla sin necesidad de vender el club, me da lo mismo. Pero lo que yo tengo entendido es que es necesario vender para conseguir inversiones y que el equipo mejore", dijo a Efe el guardameta titular del equipo, el español Pepe Reina.
El club de Anfield, en propiedad ahora de los estadounidenses George Gillet y Tom Hick, fue puesto a la venta el pasado mes de abril con una deuda acumulada de 351 millones de libras (414 millones de euros).
Las esperanzas manifestadas por algunos de sus jugadores sobre la llegada de una nueva mano inversora a tiempo para renovar la plantilla para la próxima temporada se pueden fulminar.