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Lluvia de goles

Mourinho acabó con una sonrisa de oreja a oreja. No era para menos. El mejor Real Madrid de la temporada se cebó con el Deportivo, víctima de una tromba de fútbol y goles protagonizada por un equipo que habló en el campo.


El Real Madrid ofreció su mejor imagen para golear a un Deportivo de La Coruña inmerso en una crisis de identidad, que deambuló ayer por el Estadio Santiago Bernabéu ante un equipo que recuperó la pegada perdida con goles para todos sus delanteros (6-1).

Salió del vestuario con ventaja en el marcador y la moral por las nubes el Real Madrid. El gol tempranero de Cristiano Ronaldo y un nuevo pinchazo del Barcelona en el Camp Nou, fueron incentivos de tal magnitud que la desapacible noche en Madrid en lo meteorológico no fue acompañada sobre un césped que estrenaba una inmaculada imagen. El equipo de Mourinho fue un vendaval. El Deportivo un juguete medio roto que Miguel Ángel Lotina debe arreglar con rapidez.

 

Se destapa un Real Madrid que comienza a asemejarse a los deseos de Mourinho. Enchufado, agresivo, luchador y dinámico. Desatando un fútbol repleto de vertiginosa velocidad, que si encuentra defensas tan blandas como la del Deportivo, golea sin piedad.

Tenían tantas ganas de dejar de escuchar la palabra ansiedad y acabar con el pobre bagaje goleador, que los jugadores madridistas no bajaron el ritmo en todo el partido. A cada gol querían uno más.

Nació el duelo con un cabezazo a la red de Cristiano Ronaldo, al saque de esquina botado por Özil, y acabó con un nuevo tanto del portugués en el que explotó sus cualidades ante la desesperación del Deportivo. Víctima de sus errores defensivos, su nerviosismo nació desde la primera línea.

 

Cometió un suicidio Lotina adelantando la defensa tras el gol a los tres minutos. Buscaba el balón sin éxito y el Real Madrid encontró una autopista. Cualquier intento de inquietar a Casillas lo resolvió Pepe, rápido al corte y expeditivo. La movilidad de los puntas madridistas, que no se cansaron de lanzar desmarques, hizo todo más fácil.

Es cuando aparece la visión de Özil, el autor del segundo gol cuando cambió los papeles con Di María. El pase del argentino lo agradeció el alemán. Recortó hacia dentro y su zurdazo ajustado al palo fue imparable para Manu. Intuía la noche que le esperaba.

Tuvo que intervenir a disparos de Cristiano y Marcelo. Nada pudo hacer ante la jugada del encuentro. Pase al hueco de Xabi Alonso, que vio el desmarque de Higuaín, quien desde el costado izquierdo sirvió un centro preciso a la cabeza de Di María.


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607442
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América