Hoy ni nunca podré estar de acuerdo con la decisión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) de haber aprobado el pleito por el título mundial minimosca (108 libras) en el que el panameño Dirceu Cabarca es uno de los protagonistas principales.
Si fuera en la categoría supermosca (115 libras), en la que Cabarca es el actual campeón nacional y suma dos triunfos seguidos, pudiera hacerse un análisis a ver si tiene los méritos. Pero el que se haya aprobado que intercambiara metralla en las 108 libras por un título mundial sin ni siquiera hacer campaña en este peso, es una decisión descabellada.
Es un fallo tan desacertado como el que tomó en días pasados la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), cuando clasificó al panameño José “El Indio” Miranda, para que pudiera combatir por el cetro mundial interino wélter (147 libras) ante el monarca, el argentino Diego Chaves.
En aquel dictamen desatinado de la AMB, Miranda no tenía los méritos para ser clasificado. Ni siquiera hacía campaña en la categoría wélter. Igual sucede hoy con Cabarca, que realizó su última pelea en las 108 libras el 30 de noviembre de 2010.
Me queda claro que esta decisión absurda del CMB la tomaron con los ojos cerrados, porque al parecer ni siquiera hicieron el esfuerzo para revisar la hoja boxística de Cabarca.
Seguro que hoy habrá que quitarse el sombrero ante el promotor panameño Rogelio Espiño por haber convencido, sin ningún tipo de argumento de peso, al mexicano José Sulaimán, presidente del CMB.
Pero, también hay que criticarlo porque le ha firmado un nocaut seguro a Cabarca el próximo 12 de enero en Toluca, México, donde se enfrentará al campeón minimosca del CMB, el mexicano Adrián “El Confesor” Hernández.
Repito, Cabarca regresará noqueado a Panamá y les aseguro que la excusa que presentará es que peleó en un peso en el que no hace campaña.