Por fin parece que el caso más absurdo y ridículo que he visto en lo largo de mi vida llega a su fin. Y supuestamente, todo terminará bien. Me alegra por el profesor Parra, quien por años ha luchado por el fútbol panameño.
Aún recuerdo cuando era practicante en la radio e hicieron una campaña falsa a favor de otro técnico para que Parra no tomara la sub-23 en el 2001.
Desde entonces se le ha negado de todo, solo porque Parra es de los que dice la verdad de una. Peor aún, y mil veces peor, es esta suspensión ilógica. El Árabe Unido es club campeón. No se puede suspender a un técnico por tanto tiempo y sin dejarlo entrar al estadio.
Esto ya lleva largo y sencillo. Afortunadamente al final espero que se haga justicia, sea cual sea, porque no soy abogado de nadie, pero sí sé quiénes año tras año se fajan con un grupo de jugadores que no tienen más en la vida que patear un balón pasa salir adelante.
Y podría hablar mucho más. Pero dejemos todo allí. La Fepafut tiene que reconsiderar sus decisiones. No se puede sancionar así a una persona sin escucharlo. Pero así es este cuento en Panamá...
Por los lados de la selección, para cerrar, el 3-0 no es casualidad. Creo que Dely debe capacitar y pensar en algunos veteranos más para el equipo. Hay que darles oportunidad a los jóvenes, pero poco a poco, los entrenadores se miden por los resultados. Este es el trato silente entre los entrenadores y la prensa. Por suerte hay tiempo y voluntad... eso es lo que importa...