Aunque ha vestido la camiseta de la Selección de Panamá en varias ocasiones, Alberto Acosta siente que el XXXIX Campeonato Mundial de Béisbol es una experiencia especial en su carrera.
El hecho de lanzar ante su familia y sus compatriotas, defendiendo los colores panameños, no solo es motivo de orgullo para él sino una razón para estar feliz.
“Rocambo”, como se le conoce popularmente, entre familiares, amigos y fanáticos del béisbol nacional, expresó su alegría ante este medio por este momento especial y sus deseos de dejar atrás los sinsabores y las amarguras del pasado.
¿Qué significado tiene para ti la apertura de la semana pasada en el Mundial contra Puerto Rico?
“Fue algo muy especial. En ese juego obtuve mi primera victoria en un Mundial. Anteriormente había ganado en torneos regionales a nivel panamericano y centroamericano, pero nada como eso. Lograr el primer triunfo en un Mundial en mi país es algo que me hace feliz”.
Ahora que el Mundial es en Panamá, ¿han podido ir al estadio tus familiares y amigos para ver a la selección jugar?
“Sí. En el día de la inauguración, cuando jugamos ante Grecia, vino mi hermano Manuel - que es lanzador en las Grandes Ligas- y estuvo conversando conmigo antes de ese juego.
Cuando lancé ante Puerto Rico estuvieron presente mi esposa, mi hija, mis hermanos y varios amigos y vecinos que viajaron en bus desde Portobelo para vernos.
Toda mi familia me ha apoyado en el Mundial”.
¿Qué te ha dicho tu hermano Manuel ahora que se han encontrado y han podido hablar?
“Siempre me ha dicho que me prepare mentalmente y que no me deje llevar por los comentarios.
Me comentó que el béisbol es algo muy bonito y maravilloso. Viniendo de él esas palabras, sé que las dijo con sinceridad porque él lo ha sentido así por su experiencia en el béisbol de las Grandes Ligas.
También me aconseja, tomando como ejemplo sus altas y bajas como lanzador profesional. La verdad le doy las gracias por todo el apoyo que me da”.
¿Cómo es tu relación con él y con tus familiares?
“Tenemos una tremenda relación. Nos amamos mucho. Tanto con él como con mis otras hermanas.
Somos cinco hermanos, de padre y madre, y tres de otro matrimonio de mi papá. Todo lo que hago es por mi familia, para que ellos estén bien.
Todo lo que hago se lo dedico primero a Dios, después a mi familia y luego a todo el pueblo panameño”.
¿Lo ocurrido contigo y el árbitro Robert Rodríguez Curet en la serie final del pasado torneo nacional mayor te ha marcado de algún modo en tu vida?
“Sí. De ahora en adelante lo que hago es para que mi familia no vea más actos bochornosos como ese.
Lo que quiero que vean ahora, tanto mi familia como la fanaticada, es a un ‘Rocambo’ nuevo y diferente. Que se den cuenta que todo lo que pasó en ese momento queda en el pasado y estoy dispuesto a comenzar desde cero”.
Esa situación, que te generó una suspensión que luego se te levantó, pudo haberte dejado por fuera de la selección.
Ahora que estás con el equipo y ya lanzaste, ¿ves en esto un resultado de tu perseverancia o de la voluntad de Dios?
“La verdad que le agradezco a Dios. Esto se lo debo a él. Al igual que le doy las gracias a los medios de comunicación que me apoyaron y me aconsejaron. Yo pensaba retirarme, pero me alentaron a seguir dando lo mejor de mí en el terreno.
Todo lo que estoy viviendo también se lo debo a los técnicos del equipo: a Miguel Ibarra (asistente de la selección), al presidente de la Liga Provincial de Colón (Ramón Crespo), quienes me dieron sus consejos.
Además al instructor Olmedo Sáenz y a Einar Díaz por confiar en mí.
Todo lo que me ha pasado, desde esa situación, durante las prácticas y ahora que estoy con el equipo, se lo debo a ellos y a muchas personas que me apoyan en todo momento”.
Aparte del orgullo por representar al país, ¿tiene para ti algún otro significado tu presencia en el Mundial de Béisbol?
“Siento que este campeonato es una vitrina para mí, ya que hay muchos equipos aquí y se me puede dar una oportunidad para jugar en el extranjero, ya sea a una liga de Venezuela o de Asia. Uno nunca sabe qué situación se pueda presentar, pero gracias a Dios salí por la ‘puerta ancha’ de todo lo que me pasó”.
Cambiando un poco el tema.
Luego de que termine el Mundial, ¿qué se te ha dicho sobre tu futuro inmediato en los campeonatos nacionales?
“Bueno, este es mi último año con el equipo de Bocas del Toro. El próximo año me gustaría jugar para mi provincia natal, Colón.
Estoy interesado en jugar unos dos años con el equipo colonense. He recibido el apoyo de la dirigencia de la Liga Provincial de Colón y por eso me agradaría terminar mi carrera con ellos.
Gracias a la gestión del presidente de la liga de Colón, Ramón Crespo, me hicieron una operación en el brazo y ahora pienso jugar para mi provincia para retirarme y pasar más tiempo con mi familia”.