Uno viene al mundo y este lo abraza, lo prueba y es probado. La música es un arte que abraza al ser en su totalidad. No hay espacio para un "medio que escucho". Cada uno es quien construye su filtro y pone sus límites. Si podemos hablar de gustos, Messiaen no ha sido de los primeros compositores del siglo XX en mi lista personal; tendría que pasar por György Ligeti, Luciano Berio, Karlheinz Stockhausen, Ernst Widmer, Silvestre Revueltas, Toru Takemitsu, Alberto Ginastera y otros más.
Mi primera audición del "Cuarteto para el Fin de los Tiempos" - allá por los años ?70 ??"no me causó mayores impresiones, probablemente por andar inmerso en otras preocupaciones estéticas o quizá, por una cierta inmadurez generalizada.
Pero ahora 4 músicos??" Reinaldo Álvarez (clarinete), Graciela Núñez (violín), Yumiko Tokumoto (violonchelo) y María Inés Rodríguez-Rey (piano)??" me atrapan en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá y me conducen por un inusitado viaje espiritual, emocional y artístico; inspirado por un Olivier Messiaen inesperadamente nuevo, embargándome al borde de las lágrimas.
Las dos Loas a Jesús, el Abismo de los pájaros y la Liturgia de cristal son perlas sonoras, solamente alcanzables a través de la superación técnica y la madurez artística. Y vaya, que la perfección no es un avatar cobrado por la creación, sino un objetivo-guía, un conductor de equipos al servicio mayor del arte. Y estos músicos revelaron un grado tal de superación y de realización, que yo solamente conozco como posible, cuando tenemos sinceridad, tenacidad, dignidad, disciplina, respeto y, ¿porqué no?, amor al prójimo. Abrieron una cajita de sorpresas, con una pequeña perla desde la cual emanaron rayos de luz por doquier. Otras luces también brillaron en el concierto, con Moisés Hernández en el polimórfico "MATRIX" de Emiliano Pardo-Tristán, y su aterciopelado saxofón, dialogando con las series pregrabadas electrónicamente.
Felicidades por otro Inicio de los Tiempos, digo, por el Cuarteto para el Fin de los Tiempos, de Olivier Messiaen, presentado el 13 de julio de 2008 en el museo de Arte Contemporáneo de Panamá, bajo el impulso motor de Emiliano Pardo-Tristán, con su Ciclo Musical de Vanguardia SONANCIAS.