Mañana, a las 7:00 p.m., en el aula 306 de la UTP, se llevará a cabo la graduación de la versión 2009 del Diplomado en Creación Literaria, evento en el que 13 noveles escritores han estado adquiriendo los rudimentos necesarios para emprender la tarea de escribir literariamente. Llegaron de diversos lados, de épocas diferentes, de distintos ámbitos profesionales, emparentados por su talento y deseos de escribir. Hoy son distintos, se les nota; ese cambio es una condición sine qua non de los procesos educacionales, y cada uno de sus profesores procuramos lograrlo.
El martes, en el taller de novela, hicimos una pausa para autoevaluar los logros alcanzados o por alcanzar a partir de esta experiencia. En general, coincidieron en que ahora ven el oficio de escribir con otros ojos, constatando que el camino por delante es largo. Y en efecto, lo es: en literatura, quien se detenga creyendo que ha alcanzado la cima, corre el riesgo de que alguno de los que viene detrás lo empuje al abismo.
Hablamos de la necesidad de permanecer en contacto, quizás como generación, compartiendo pasos, colaborando mutuamente en los empeños individuales, perfeccionando un trabajo que algún día deberá salir a la luz. Les recalqué que si bien un escritor es solitario por necesidad, está llamado a ser solidario, también por necesidad.
A manera de reto, y de espaldarazo, llevé copia del cuento “Parada”, de Luigi Lescure, egresado de un diplomado anterior, publicado en Día D el pasado domingo; la mayoría ya lo había leído. Encomié la calidad de las descripciones y del lenguaje, apegados en todo momento al contexto, sin dejar de ceder terreno al tono literario del escrito (un hampón no habla como poeta, pero el entorno sí puede ser descrito por la voz de un poeta); la precisión de la trama (nada sobra, nada falta); el logro en el planteamiento de la tensión (se siente la urgencia del protagonista, se visualiza el pozo oscuro en que se encuentra), y esa fractura fantástica que al final, cual vertiente, hizo del posible buen relato un cuento excelente, memorable, aleccionador (los hay estructuralmente perfectos, pero carentes de emociones, o al revés; no es este el caso, ambos factores se añadieron en las proporciones justas).
Desde esta columna, les deseos éxitos, diplomados. Ya están en la carrera; ahora avancen y distínganse entre los primeros.
Distínguete como panameño; lee a los autores nacionales.