La desaparición forzada, como aconteció con el padre Héctor Gallego, es un delito de lesa humanidad, indica la directora regional del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, Soraya Long.
"El dolor de los familiares de las víctimas ante la desaparición forzada es muy intenso, porque nunca busca cerrar el duelo", detalla Long.
Agrega que los cuerpos de los desaparecidos, generalmente están en fosas clandestinas o fueron tirados al mar.
En Panamá, la desaparición forzada "estuvo acompañada de tortura", consistente en golpes, precisa Long.
Recuerda que en el caso de Heliodoro Portugal, la familia tuvo la suerte de saber ya el destino, de poder tener sus restos y enterrarlos, saben dónde está, por lo que "pueden ir a rezarle a partir de sus creencias religiosas".
"En la mayoría de los casos no ocurre, porque nunca se sabe dónde están los restos", puntualizó Long, al señalar que para los psicólogos es un "duelo que no se cierra".