Los Azulejos de Toronto estuvieron de visita hace poco en el Yankee Stadium. Tomaron ventaja en los cuatro juegos. Sucumbieron en todos.
Y jugando pésimo. ¿Cuán mal? Este fue el balance espantoso de uno de esos partidos. Diez bases por bolas concedidas, con un pásbol y un lanzamiento descontrolado. También suma 13 ponches. Para colmo, dos corredores sorprendidos en intento de robo. Se fueron de 24-4 con corredores en posición de anotar a lo largo de la serie.
Al iniciar la temporada, hace un mes, los Azulejos eran los favoritos para ganar la División Este de la Liga Americana, luego de disparar en $40 millones la inversión de su nómina tras una serie de canjes y fichajes de agentes libres.
Sus fanáticos presumían que el club de Canadá acabaría con la eterna supremacía de los Yanquis y Medias Rojas en el Este.
Ahora son descritos como la edición 2013 de los Marlins de 2012: mucho ruido, pocas nueces.
Pero donde el desastre ha sido épico es en Toronto, con un primer mes de campaña para el olvido. Los Azulejos han caído ocho juegos por debajo de .500 en abril, por primera vez desde 2004.
“No hemos estado a la par de las expectativas, pero eso va a cambiar”, dijo José Bautista.
El jardinero dominicano, el toletero estandarte de la ofensiva, es tal vez el mejor ejemplo de las deficiencias de Toronto, con siete jonrones, 11 carreras y un promedio al bate de .192.
“Las cosas van a mejorar. Sigo creyendo que somos un buen equipo a la ofensiva”, dijo el gerente del equipo, Alex Anthopoulos, quien trajo a José Reyes, Mark Buehrle y Dickey.