Hablar de la transparencia y el real querer de su existencia, es una tarea difícil de nunca acabar, pero esto no debe ser un motivo para no buscar los caminos correctos para poder adentrarnos en el tema y buscar de alguna forma una salida a la inexistencia de esta transparencia, en especial cuando hablamos de corrupción en los gobiernos, por no meternos con la empresa privada, quienes son los cómplices silenciosos de la existencia de la corrupción dentro de las administraciones publicas, pues si ellos no ofrecieran o accedieran a las peticiones de los corruptos, sería menos frecuente esta práctica.
Cuando se habló de crear un Consejo de Transparencia, me acordé de la famosa Dirección Anticorrupción que se creó en el Gobierno de Moscoso, que al primer campanazo, quedó convertida en una Dirección de Auditoria Interna, en la cual no se investigó nada, ni recuerdo haber visto que saliera alguna denuncia de la misma y se iniciara investigación en el Ministerio Publico. De allí es que debemos tener cuidado al querer estar creando estas figuras rimbombantes, que solo lo único que producen son erogaciones al fisco, al darle acomodo en ese cargo a una figura para que se gane un salario, pues es nula su actuación.
La corrupción como mal de todos los gobiernos, debe ser combatida desde el Presidente de la Republica hacia abajo y no buscar figuras decorativas, para que dizque la combatan. El Ejecutivo es quien debe brindar la transparencia necesaria en sus actuaciones y es allí donde yo me pregunto cual es el compromiso del gobierno nacional, si un ciudadano común y mortal (yo), solicita información de los salarios que devengan los asesores del Presidente y muchos otros funcionarios, los cuales sobrepasan el máximo permitido por Ley y cuando digo Ley, es porque la norma de presupuesto lo establece al decir que ningún funcionario publico puede devengar un salario mayor al de los viceministros. Pero que sucede, pides la información y el Contralor General se niega a darla y el MEF se dispara una resolución incoherente.
Allí en ese simple ejemplo hay una falta de compromiso con la transparencia y se acentúa la corrupción, pues todos esos funcionarios se están beneficiando de un salario que está prohibido por ley y eso no lo dice Roberto Ruiz Díaz, lo dice la propia Ley, esa a la cual ignoramos y la miramos cuando nos conviene. Si el gobierno no puede ponerle un alto a esto y espera que lo denunciemos penalmente, demuestra su nulo compromiso con la transparencia y combate a la corrupción, pues tan corrupto es quien se aprovecha, como quien se hace el que no quiere ver ni oír, convirtiéndose en cómplice, lástima que estas prácticas no las pueda acabar el Presidente Torrijos, pues su compromiso de cero corrupción, fue para el resto del país y no para los de su gobierno.
El día que haya personas que de verdad quieran ir contra la corrupción, podremos decir que estaremos caminando correctamente en las vías de buscar un gobierno sano y transparente, pero mientras estemos haciendo el papel del "Vendedor de Ilusiones" como hace Martín Torrijos, con su Canal que le resolverá todos los problemas según él, no llegaremos a ningún lado y lo mejor será declarar al país de Panamá, como país cárcel, pues la corrupción se apoderará de todos sin distingo de ninguna naturaleza, reinando la anarquía propiciada por la inoperancia en el tema de quien nos vendió la idea de campaña de que viviríamos en el país de las mil maravillas, cuando nos ha llevado realmente al país del nunca jamás. Así veo las cosas y así las cuento.