La hermética unidad defensiva de Baltimore ratificó en el terreno sus fanfarronerías de la semana, frenando en seco el ataque de Nueva York, y los Ravens vencieron anoche 34-7 a los Gigantes, para capturar el XXXV Super Bowl.
Pese al marcador, el partido de ayer fue lo que se esperaba una titánica batalla defensiva, hasta que Nueva York se deshizo hacia el final del partido.
Los Ravens interceptaron pases de Kerry Collins cuatro veces. En la última de ellas Duane Starks corrió 49 yardas para touchdown, el primero de tres TD a finales del tercer período.
Los otros dos TD fueron devoluciones de kickoff para anotación por Ron Dixon de los Gigantes y Jermaine Lewis de Baltimore, la primera vez que sucede algo así en un Super Bowl.
Por otra parte, Ray Lewis, el jugador más valioso del Super Bowl, y el resto de la defensa de Baltimore ahogó a los Gigantes, que en la final de su división, contra Minnesota, habían anotado 41 puntos y devuelto un solo balón.
La victoria dio al dueño de los Ravens, Art Modell, su primer triunfo en el Super Bowl en 40 años en la liga.Modell le ganó a su amigo Wellington Mara, el dueño de los Gigantes, que tiene 75 años en la NFL y dos títulos a su haber.
La defensa de Baltimore fue tan eficiente que el ataque de Nueva York nunca pasó de la tarda 30 de los Ravens.El partido bien pudo haber finalizado luego del pase de 38 yardas para touchdown de Trent Dilfer a Brandon Stokley con 6:50 en el primer cuarto, para el 7-0.La pizarra se quedó así durante casi toda la primera mitad.