Muchos no creían otros tenían fe, pero ninguno pensaba que 18 guerreros, que sólo tuvieron una semana para prepararse para un Torneo Panamericano, dejaran en lo más alto la bandera de Panamá.
Y es que esos 18 corazones fueron recibidos ayer en medio una batucada, lágrimas, abrazos y fuertes aplausos.
Pero la fiesta no paraba allí, porque horas después de haber llegado y logrado el tan deseado campeonato, el festejo continuaba para estos gigantes del béisbol nacional.
Felicidad.
Los protagonistas estaban, las risas sobraban y el festejo para los campeones iniciaba con los aplausos y el reconocimiento al valor y la garra que mostraron.
"Para mí ellos fueron grandes héroes que dieron alma, vida y corazón después de haber perdido ese partido ante Nicaragua en el que el objetivo era ganar", expresó el timonel de la selección, Francisco Gutiérrez.