Deportes

Los dioses y el sexo


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, actriz y escritora)

Pero qué razón tienen los que abogan por la eliminación de la ley de educación sexual. Más razón que un santo. Sí, señor. Como debe ser. Abstinencia. Muy bien.

Porque ya lo decían los padres de la Iglesia, Atanasio, San Ambrosio, San Jerónimo… la Virgen María es el modelo que toda mujer debe seguir: sumisa, obediente y modesta. La virginidad debe defenderse a toda costa de cualquier peligro, incluidos los peligrosos pensamientos libidinosos.

 
Afirmaba el erudito de Hipona que el placer es un castigo impuesto por Dios a causa del pecado de Eva. Gozar es malo, que hemos venido a éste valle de lágrimas a penar por el pecado de nuestros primeros padres.

 

Las mujeres no deben ir a bailes, pues el pudor no sale ileso de esos encuentros mixtos donde las hormonas adolescentes enloquecen; ni deben exhibirse en actitudes provocativas, para eso ya estará la Autoridad de Turismo en los Carnavales, y junto con la Iglesia, vigilarán para velar por la pureza de las niñas y las buenas costumbres; algunos libros deberían prohibirse (como prohibieron la saga de ‘Crepúsculo’ en algunos colegios), ya que pueden ser malas influencias. Las adolescentes deben ser moldeadas solamente por lo que sus padres digan, y por la telenovela de las cinco, claro, que ahí sí que hay buenos ejemplos a seguir.

 
 

¿Y la educación de los varones? Siguiendo la estela de tan egregios antecesores hemos de creer que los hombres y las mujeres no somos iguales, ni mucho menos, y claro, la educación ha de estar en consonancia con las diferencias y los requerimientos especiales de cada género. Hombres al fin y al cabo, su educación debe ser tal y como ha sido siempre, y si no conoce el método o el lugar, pregúntele a su marido o a algún miembro masculino de su familia. Como debe ser, las antiguas usanzas ante todo, el padre iniciando al hijo. Las putas donde deben estar, ¿no? Y para lo que deben estar, que ellas no se quedan preñadas, y si lo hacen ya se encargarán solitas de sus bastardos. Y la esposa, la ‘señora de’, calladita.

Es que escucho las estupideces que algunos vomitan en las redes sociales y demás y a veces no sé si estoy en el siglo XXI o en el XIX, y ya veo que el lugar donde coloquemos la rayita, en este caso, no modifica nada más que el largo de las faldas de moda.

 
 

Que se encargan ellos en casa de la educación sexual de sus retoños, ¡já!, que quiero ver a alguno de esos tarados explicándole a sus niñas que en el coito anal también deben ponerse condón porque al ser más estrecho el canal, aunque no pueden quedar embarazadas, sí pueden contagiarse de VIH. A ver, hala, que quiero saber cómo van a enfrentar a su hijo de 13 años cuando le pregunte qué es un beso negro. Quiero saber qué les van a decir a sus hijas cuando pregunten qué es el clítoris o el prepucio.

Seamos serios, hay temas que deben tratar los padres, otros que han de tratar los especialistas y los educadores, y otros que los chavales tienen que descubrir por su cuenta, hablando entre ellos o a base de ensayo y error, metiéndola varias veces en el agujero equivocado.

 
 

Señores, si se dan cuenta, en la lista anterior, no hay dioses ni religiones, porque cuando la sangre y el instinto llaman, en lo que menos piensas es en un dios. Enarbolar la religión y la abstinencia en temas de sexo solo nos traerá embarazos milagrosos (¡ay, los palomos!).  


fecha edicion
old id
946546
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América