Estos son los cuatro mejores “gorditos” del deporte:
El gordito del fútbol.
Su comida favorita: los goles; su plato preferido: el campo de fútbol. Además de ser el máximo anotador en la historia de los mundiales, Ronaldo tiene el honor dudoso de ser, también, el futbolista más gordo en la historia del fútbol, cuando llegó a pesar 94.7 kilos.
Big Papi
No le dicen “Big Papi” (El gran papá) por nada. David Ortiz, uno de los mejores bateadores designados del béisbol, pesa 234 libras, pero eso no evita que sea el máximo jonronero en la historia en su puesto.
El gran árbol
Ahora que está en los Celtics, el apodo de el Big Three (El gran árbol) no le pudo quedar mejor a Shaquille O’Neal, el jugador más pesado de la NBA con 147 kilos. Shaquille es fan declarado de las hamburguesas y la Coca-Cola, pero quizás, ese sea su máximo secreto para fungir como el sexto máximo anotador de la NBA.
La Mole
Con 170 kilos, Aaron Gibson ha sido el jugador más gordo de la NFL y también, una mole en la defensa cuando jugaba en la NFL con los Detroit Lions, los Chicago Bears y Bufallo Bills.