Depende cómo se vean los resultados y cómo se analicen cada uno de los Juegos. Por ejemplo: en 1926 compitieron 269 atletas y tres países y en esta última edición en El Salvador, sin Cuba, son 31 delegaciones y más de 7 mil deportistas. Desde ese momento obviamente ha crecido la cantidad de países inscritos y atletas. Nadie se quiere quedar atrás. Al parecer para otros el deporte es una prioridad.
Pero entonces ¿qué pasa con Panamá-? En el recuerdo hay grandes nombres, como el del ciclista Oscar Layne, quien ganó el evento de velocidad (1,000 metros), el corredor Frank Prince, el pesista Alexis Batista y Martín Petterson del taek wond-do, entre otros. Otra de las grandes figuras del deporte panameño lo fue Lloyd LaBeach, quien es el único que ha obtenido medallas en una olimpiada. También logró preseas en Juegos Centroamericanos. Tampoco se puede quedar sin mencionar a la actual nadadora Eileen Coparropa, con dos de oro en esta edición de los Juegos en El Salvador.
Panamá siempre ha tenido grandes nombres desde que inició su participación en 1930, pero sólo eso. A nivel colectivo nunca se ha esperado mucho. Inclusive, las dos veces que Panamá ha tenido la sede (1938 y 70) no ha sido el mejor. En total Panamá suma 82 de oro, 139 de plata y 166 de bronce.
Lo malo de esto es que desde la década del 70 para acá Panamá sólo ha conseguido 8 preseas. Pero también hay que destacar que sus delegaciones son más reducidas y que en los últimos juegos, cada atleta prácticamente se sufraga los gastos para representar al país. Entonces, sería oportuno culpar a los atletas locales por no ganar una medalla, tal vez a los dirigentes que no saben lo que están haciendo o probablemente al gobierno que no tiene al deporte como prioridad.
En realidad, estas tres razones se están sumando en los últimos años y ahora sólo reflejan resultados negativos. Todavía Panamá no termina su presentación en El Salvador y cuidado con los luchadores, quienes podrían dar desde hoy una grata sorpresa. El béisbol ya aseguró por lo menos una medalla de plata
Sin embargo, otras dos medallas no salvarían el honor patrio en estos Juegos, aunque sí cambiaría el modo de pensar de algunos que quieren vivir en el pasado y no adaptarse a la realidad del deportista panameño.
Los juegos serán exigentes todo el tiempo y ninguno puede ser considerado superior al otro. Todos tienen su justo valor para los organizadores y ganadores . Tampoco se puede decir que los atletas de antes eran mejores. A cada uno habrá que medirlo de acuerdo a su época y circunstancias sociales y económicas.