La designación del Jugador Más Valioso de los torneos nacionales de béisbol juvenil y mayor ha recaído en la apreciación de los medios de comunicación.
Los representantes de los medios que le dan cobertura a los partidos toman en consideración diferentes aspectos para emitir su voto.
Para muchos, en ocasiones, es el que se destaca en varios departamentos ofensivos, a la defensa, o en el montículo.
A otros no les importa si figuran individualmente, pero toman en consideración el aporte que hicieron para que su equipo avance a otra ronda.
En lo que respecta a los campeonatos nacionales de béisbol juvenil la provincia de Colón es la que más ganadores al premio de JMV tiene, con siete.
Los colonenses contaron con el primera base Mauricio Ching como su primer Jugador Más Valioso en la temporada de 1977.
En esa temporada fue el mejor en dobles con cinco, en cuadrangulares con dos, en carreras empujadas con 14, además de ser líder en hits con 16.
Ching le faltó ganar el título de bateo para coronarse como el primer triple coronado. El último Jugador Más Valioso de Colón fue Oscar García, quien jugaba el campo corto y hoy día pertenece a la organización de los Indios de Cleveland.
No obstante, el que más impacto causó fue Alfonso Brown en 1991 cuando sí tuvo la oportunidad de ser el mejor en bateo, empujadas y jonrones.
Después de Colón, la otra provincia con mayor cantidad de Jugadores Más Valioso es Panamá Metro con seis; el primero fue Rodrigo Merón en 1978 y el más reciente Eduardo Candanedo en 1996.
Los metropolitanos Rafael Fernández en 1990 y Rafael Medina en 1992 se apoderaron del JMV tras ganar la triple corona de bateo.
Chiriquí tiene cuatro jugadores que han sido premiados con este galardón, inicialmente fue Carlos Iván Ruiz en 1980 y el último fue el campo corto Iván Atencio.
La representación de Coclé tiene tres lanzadores premiados, Blas González en 1962, Darío Agrazal en 1985 y Elías Sáenz en 1999.
Para Los Santos lograron el trofeo Bibiano Cigarruista en 1975 y Arturo Samaniego en 1976. Herrera tiene dos, ambos lanzadores; Carlos Ríos en 1974 y Roger Deago en 1995. Panamá Oeste tiene dos, primero a Vicent Villarreal en 1986 y Hamilt Beamount en 1993, ambos jugadores de la primera base.
Por su parte. Bocas del Toro tiene un ganador del Jugador Más Valioso que fue Gilberto Peinado en 1964.
Para la temporada del año 2000 la votación se está efectuando y en una semana se espera el resultado final.
Gran parte de esos jugadores, que ganaron el premio al Jugador Más Valioso, firmaron para jugar pelota profesional. Tal es el caso de Mauricio Ching, Rafael Medina, Alfonso Brown, Rafael Fernández, Oscar García, entre otros, pero el único que ha pisado la "Gran Carpa" ha sido Medina.